Deus Ex Machina Bali, Templo de Entusiasmo

Desembarcamos en Indonesia, isla de Bali. Luminosa, ancestral, espiritual. Arrozales, templos, mar, bikinis, monos, más templos, arena, tráfico, salitre, carreteras y muchas, muchas motos.

Bali es hinduista y profundamente religiosa. Sarongs, ofrendas y dioses, muchos dioses. Pero el más presente de su panteón se llama Motorbike y es reverenciado y adorado como el que más.

Toda Asia destaca por el uso de las dos ruedas, en su mayoría 125 cc de cuatro tiempos y tres marchas. Es el medio de transporte por excelencia. Por poner un ejemplo, en Ho Chi Minh City (antigua Saigón) conviven 7,5 millones de vietnamitas y la friolera de 3,7 millones de dos ruedas motorizados.

¿En qué se diferencia Bali del resto del sudeste asiático? En su pasión por LA MOTO. Por customizar y preparar sus hierros, y por trazar calles urbanas a escape libre. Y eso, lo quieras o no, ¡es actitud!

Apartado del ajetreo de Denpasar, la capital de Bali, llegamos a Canguu, una vasta extensión de arrozales que linda con el mar, donde me dispongo a visitar DEUS EX MACHINA y su Templo del Entusiamo.

Deus Ex Machina Bali es capitaneada por Dustin Humphrey, californiano y antiguo fotógrafo del circuito mundial de surf profesional. Una verdadera leyenda viva del circuito que ha hecho parte de este circo durante más de diez años, acumulando más kilómetros y países visitados que la mayoría de nuestros ministros de Exteriores.

En 2010, se une a Deus Ex Machina y empieza a levantar su templo, dedicado a lo que él considera más sagrado: motos custom, surf clásico, fotografía y buena comida.

Cuando le preguntas por qué ha elegido Canguu, te contesta: “Porque aquí hay todo lo que necesitas”. Salimos de la tienda hacia el taller, con vista directa a los arrozales, y sonríe. Ambos sabemos que muy cerca está el mar y yo no puedo dejar de darle la razón.

He surfeado mucho la costa de Canguu durante los días siguientes a la entrevista, reconozco que mantenerse alejado del grueso del turismo es un acierto. No hay duda, esto es el paraíso.

Poco puedes escribir del taller de Deus Ex Machina que los lectores no sepan o hayan leído ya. Llegados al taller, Dustin me dice que me tome mi tiempo, que no hay nada que esconder y que hable con “los chicos”. Ahí me encuentro a Wayan moldeando lo que será un futuro depósito para el proyecto en que trabaja. Cuadro casero, motor Triumph, faro de una antigua Yamaha. Con la misma, se da la vuelta y sigue soldando. No hay duda de que es un orgullo para él enseñarme su trabajo y para mí, un privilegio verle en plena acción.

Todos los proyectos en marcha en el taller Deus Ex Machina tienen bases y orientaciones totalmente dispares. Motores Triumph, Yamaha (muy apreciados) y Harley (que no falte). Me parecen una bendición la gran diversidad de chasis y modelos usados para sus preparaciones. Ampliar horizontes al usar modelos considerados modestos, como esas CB250 a las que no se prestaba tanta atención y rediseñarlas con finalidades divertidas.

Dos de las motos recién acabadas, y ya de camino a la exposición de la tienda, son Enduros con base Suzuki DR800, totalmente rediseñadas y pensadas para las pistas volcánicas de la isla. Fuera plásticos, ahora lucen acabados de aluminio sin pulir, doble faro, manillar cross y silenciador Supertrapp. ¡Tengo que enterarme de cómo importar algunas de estas maravillas de vuelta a España!

Al lado encontramos otro taller donde varios shapers lijan y pulen lo que acabarán siendo unos tablones clásicos de una sola quilla, un modelo totalmente sesentero. Cantos redondos y mucha flotabilidad. Una verdadera maravilla para los que, como yo, hemos decidido tomar el camino de vuelta a un surf más clásico, de giros amplios y elegantes; otra culminación del buen gusto en el templo de Deus.

Dustin ha creado en su Templo un verdadero paraíso dentro del paraíso. En pocos días hemos podido asistir a diferentes conciertos, exhibiciones fotográficas, una subasta a favor de un orfanato, sesiones de tatuajes gratis y un largo etcétera (al que me propongo poner fin antes de que me empieces a odiar desde lo más profundo de tu alma).

Yo, lo único que te puedo aconsejar es que vayas, hagas surf o no, seas fotógrafo o no. Ahí encontrarás el paraíso. Pídeles una moto alquilada y vete a perderte por los arrozales. Te puedo asegurar que te costará mucho subirte al avión de vuelta…

Texto e imágenes: Javier Velasco



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