Royal Enfield by 86 Cycles

Frente a las aguas del Golfo Pérsico se levanta Abu Dabi, donde tiene su base 86 Cycles, el taller dirigido por Zeid Salman. En este artículo que pretende ser su carta de presentación, se profundizará en la Royal Enfield nada convencional del workshop.

Con solo dos meses para la transformación, solo unos pocos se atreverían a la completa reinvención de esta Classic 500 de la que solo se ha respetado intacto el motor. Una gran apuesta para esta Royal que puede contemplarse desde muchos ángulos, desde el cafe racer al bobber.

Los 86 no se amedrentan. “Quería crear algo nunca hecho antes. Mezclar lo conocido con algunas novedades. Era una oportunidad para demostrar lo lejos que podemos llegar”, afirma Salman.

Después de los esquemas preliminares del concepto, el equipo desnudó a la Enfield hasta dejarla en chasis, ni siquiera la amortiguación, ruedas, manillar o incluso, el subchasis. Piezas que serán reutilizadas en un futuro.

Cada componente ha sido hecho a mano sin salir del taller con la idea de crear una moto que sorprendiera a todo el mundo, pero al mismo tiempo que gustase y fuera equilibrada. Empezando por el frontal, la horquilla fue reconstruida y diseñada al estilo girdle de principios de los 50. La alineación era clave en este punto ya que además había que tener en cuenta los anclajes del carenado, piedra angular de esta construcción. Es el punto en el que colisionan “Mad Max y el Racing clásico británico”

El velocímetro y los intermitentes han sido sustituidos por unos con el elegante diseño Motogadget. 2,5” de reloj para acoplar detrás del carenado y delante de una M-Bar invertida proveniente de una Suzuki TU 250 acabado en espejos de acero pulido de Dime City Cycles.

El tanque de combustible ha sido diseñado para cuadrar con la línea de mediados de Siglo XX propia de las Enfield y, además, incluir un embrague suicida. Para el color se decantaron por el verde de la vieja escuela británica. Para alcanzar profundidad se pintó en tres fases: blanco, oro y verde candy. Finalmente, el acabado espejo es un proceso secreto que 86 Cycles no pretende revelar después del esfuerzo que les tomó lograrlo.

Si apartamos la vista de las piezas más aparentes llegamos hasta el meollo. Resulta muy llamativo en una moto de estas características ver un embrague suicida tan elaborado junto a una segunda palacan que sirva dejar caer la pata de cabra. “Solo porque podemos”, comenta Zeid.

El asiento tampoco está comprado por catálogo precisamente. El mono amortiguador se sitúa justo debajo del asiento perforado de cuero marrón, por lo que podemos ver a través de la pieza.

Cabe suponer que esta es uno de esos artículos de museo que rara vez ve el Sol si no es para emplazarlo en otra galería, pero no. Esta Royal Enfield ha sido concebida para verla por la seguridad e integridad del piloto.

Sin duda, una preparación de riesgo en tan solo dos meses que aun así supo a poco a 86 Cycles; pintaron a  juego un casco y construyeron a Motobot, un “robot hecho con los componentes sobrantes de la moto

Texto: Enrique Alpuente

Fotos: 86 Cycles



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