Ornamental Conifer: de grafitero a ilustrador de éxito

Nicolai Sclater es el artista londinense, de 34 años, que está tras el nombre de Ornamental Conifer. Compagina el trabajo comercial y los proyectos personales; por lo que, en su amplio y variado abanico de clientes, podemos encontrar desde coleccionistas privados hasta grandes marcas internacionales.

“Ornamental Conifer comenzó en 2009, cuando creé un nombre tras el que podía esconderme. Mis orígenes estaban en el grafiti, donde mis amigos y yo siempre trabajábamos bajo un seudónimo. Siempre me atrajo el anonimato que proporciona otro nombre. Además, cuando comencé a trabajar como diseñador y artista independiente, pensé que usar mi propio nombre no tendría la misma fuerza que mi seudónimo, totalmente ambiguo, y que, además, no tenía nada que ver con la industria en la que empezaba a moverme”.

Sus profundas raíces en el mundo del grafiti le han proporcionado el estilo único que le caracteriza actualmente, pero también le han permitido adquirir la técnica que, hoy por hoy, domina. “Haga lo que haga, siempre lo hago con mis manos. Tengo suerte de tener clientes que disfrutan con mi proceso analógico”. A sus 34 años, disfruta de una vida plena en Los Ángeles, donde reside y trabaja la mayor parte del tiempo, junto a su mujer y a su gato.

“Empecé a trabajar para mí, ya que rápidamente me di cuenta de que trabajar en grandes empresas era algo que no se ajustaba a mi personalidad. No es que no me guste trabajar en equipo pero, por desgracia, la forma en que está estructurada la industria del diseño y el arte, hoy en día, hace que tengan que pasar muchos años escalando rangos antes de que se escuchen tus opiniones. Y me he dado cuenta de que, la mayoría de las veces, cuando alcanzas la posición de poder, lamentablemente, ya has perdido la inocencia y la pureza de tu visión y de tu voz. Así que, decidí emprender mi camino en solitario y correr el riesgo de ser mi propio jefe, para poder escoger a mis clientes y tener siempre la última palabra sobre la estética de la pieza que creo en cada ocasión”.

La obra de Nicolai parece tener un hilo conductor, al que él mismo se refiere como un “sentido de infancia perpetua”. Alienta al espectador a no tomarse nada en serio, instiga a las travesuras y al humor. Cascos, chaquetas, coches, camiones, carteles… Se atreve con todo. Si miras alguno de sus trabajos de cerca, por supuesto, podrás encontrar algún error. Eso es porque todo está hecho a mano. Y, en parte, ahí radica uno de sus mayores encantos.

“En la era digital, se hacen trabajos maravillosos. Pero, cuando rascas la superficie, te das cuenta de que no hay nada debajo. Así que, quiero que mi trabajo tenga cierto tipo de profundidad, que permita al espectador apreciar que ha sido hecho por otro ser humano y no por una máquina”. Nicolai Sclater es un apasionado de lo que hace.

Trabajador y dedicado, confiesa que está continuamente aprendiendo nuevos procesos y experimentando otras técnicas. Así, sea cual sea el trabajo en el que esté embarcado, se centra en ello hasta que lo termina. “Cuando estoy trabajando en un proyecto, en ese tiempo y espacio, ese proyecto se convierte en mi favorito. Espero progresar siempre, así que lo que estoy haciendo se convierte en lo mejor que he hecho, hasta el próximo trabajo”.

Nicolai asegura que encuentra la inspiración en una lista interminable de musas, ajusta continuamente su top ten. “Mantengo mis ojos abiertos todo el tiempo, absorbiendo lo que está ocurriendo ahora, estudiando lo que sucedió antes e intentando predecir lo que sucederá después. Pero, en mi vida diaria, lo que me hace levantarme todos los días y trabajar tan duro como puedo es mi esposa. Quiero asegurarme de que tengamos la mejor vida posible, junto a nuestro gato. Me aseguro de tener suficiente tiempo cada día para mostrarles y decirles que los amo y que son la razón por la que hago lo que hago. En mi tiempo libre, me gusta montar en bici, chocar motocicletas, relajarme con coches, disfrutar con buena comida, beber cerveza mala y garabatear en mi cuaderno de dibujo”.

Ornamental Conifer cada vez está más cotizado en Los Ángeles. Su éxito no solo radica en su técnica o en su inagotable creatividad, también se encuentra en su peculiar forma de ser y de ver la vida, y en su filosofía de trabajo: “Trabaja tan duro como puedas, comete errores, no te preocupes de perder el tiempo, pero no lo pierdas realmente; ten en cuenta que lo que haces puede retroalimentar tu trabajo. Sobre todo, sé rápido, no llegues tarde, sé siempre honesto y trata, cueste lo que cueste, de cumplir tus sueños”.

Este reportaje y mucho más, en el Número 4 de Revival Four Wheels

Texto: Irene Mendoza
Fotos: Ornamental Conifer



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