Black Mamba: Honda CB550 by Hookie Co.

Hace poco comentábamos, en la redacción de Revival of the Machine, lo mucho que nos gustan las Cafe Racer clásicas y —hasta cierto punto— austeras, ideales para desplazarnos a diario con estilo. La propuesta que nos llega de los alemanes Hookie Co. no resulta para nada arriesgada, pero satisface a esa mayoría silenciosa que no quiere seguir el vertiginoso ritmo de las tendencias, donde lo que hoy vale mañana está obsoleto.

Como punto de partida han recurrido a una Honda CB550, una moto que —aunque nació con ciertas pretensiones deportivas— hoy sería simplemente una sencilla utilitaria. Los años no pasan en balde, de manera que el trabajo debió comenzar por una restauración de motor y chasis. El propulsor se rehízo por completo; rectificando cilindros, montando pistones de sobremedida y dándole un lavado de cara a su exterior. Los carburadores también han recibido un mantenimiento a fondo, y el escape de serie, con dos grandes silenciosos por cada lado, ha sido sustituido por un sistema 4 en 1”de Spark.

La parte eléctrica ha llevado bastantes horas de trabajo al equipo de Hookie, y es que todo el sistema se ha simplificado al máximo, reubicándose sus elementos principales debajo del asiento. La batería es ahora una Antigravity, mucho más pequeña y ligera que la de serie, hecho que ha permitido colocarla en una caja justo debajo del basculante. Tanto para la unidad de encendido como para el sistema de arranque, se ha recurrido a elementos Motogadget, cuya calidad y funcionamiento están fuera de toda duda.

El bastidor fue decapado y vuelto a pintar en negro mate…, aunque antes su parte trasera se simplificó de manera importante, dejando la estructura suficiente como para dar apoyo al colín y al asiento. La idea era buscar esa sencillez de líneas y la ligereza visual que caracteriza al movimiento Cafe Racer y —en mi opinión— el resultado está muy conseguido. Ambas suspensiones también se modificaron; delante, montando unos espaciadores que consiguen reducir la altura de la horquilla, y, detrás, con unos amortiguadores YSS específicamente construidos para esta preparación.

Una vez que ya lograron una montura funcional, pasaron a trabajar en la estética para hacerla más atractiva. El pequeño semicarenado delantero fue la pieza que más guerra les dio, y es que tuvieron que construir hasta tres prototipos diferentes hasta dar con el tamaño y la forma adecuados a la imagen que tenían preconcebida. Lo bueno es que ya tienen el molde y la idea es comercializar una serie limitada de este elemento —como también lo van a hacer con el colín—. El depósito es el original, modificado, en su parte superior, para alojar un tapón de depósito enrasado y el velocímetro.

La decoración final se la encomendaron a su pintor de confianza, Adrian Flor, y consiste en una combinación de negros, mate y brillo, que dibuja una gran H sobre el depósito. Para mantener el aspecto lo más clásico posible, se han utilizado puños Bitwell, mandos simplificados de Motogadget y los intermitentes en los extremos del manillar, también de Motogadget. No lo habíamos dicho antes, pero el asiento está tapizado en negro, para mantener esa imagen dark tan sencilla como elegante… (como ese vecino que nos cruzamos por la calle vestido impecablemente y que siempre saluda de manera cordial).

Autor texto: Tony Soul
Autor fotografía: Hookie Co.



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