Plymouth Barracuda 73´ KUDA by Beck Kustoms

Si Max Rockatansky existiera, este “Kuda” sería su coche de los domingos, el de ir con la familia de pícnic y atropellar unos punks posnucleares del desierto.

Por suerte, no vivimos en una época distópica y/o posapocalíptica y la película Mad Max es solo una película. Pero qué grandes ideas sacamos de ese imaginario… Estética personal, vehículos, lifestyle. Hoy en día podemos ver reuniones posapocalípticas, festivales concretos dedicados a esta movida, etc.

Vemos un coche, pero si miramos un poco más lejos, vemos un periodo de vida de un creador que decidió ser lo que quería ser. Desde pequeño, Aaron Beck, de Beck Kustoms, quiso tener un coche de alto rendimiento en su garaje. Y este fue su primer coche, que compró aun sin saber cómo hacer la mitad del trabajo que lleva esta maravilla encima, dentro y debajo.

Desde que lo compró, estuvo viajando con él durante cuatro años y usándolo a diario. Después de ese tiempo, decidió liarse al mismo tiempo que aprendía a hacer los procesos necesarios para conseguir el resultado que veis.

Inspirado en iconos customizados que le hacían babear, hizo su propia versión con dos necesidades muy claras: que te rompiese el cerebro al verlo y que fuera divertido de conducir… Al menos la pinta la tiene y el propio Aaron nos asegura que así es.

Despojado de sus metálicas vestimentas, el óxido fue reparado al límite en el chasis, sumándole refuerzos para mejorar su rigidez. Él mismo construyó una cabina de pintura en su taller y pintó el coche con un PPG exclusivo para Lamborghinis —proceso por el que entendió la relación amor-odio que muchos builders acaban abrazando con sus vehículos—. Es un tedioso trabajo que te hace sonreír cuando lo terminas, pero que  “durante” te hace querer arrancarte las arterias con una cucharita de café.

Llantas de acero de un Chrysler de Policía de 8 y 10 pulgadas de ancho, con gomas deportivas Mickey Thompson. Brazos de suspensión de serie modificados para adaptarse a las exigencias de Aaron.

Las de Aaron y las del nuevo Big Block de 440 ci (7 200 cc), válvulas king size trabajadas con mimo, admisión Edelbrock, carburadores Holley Ultra HP, distribución MSD. Transmisión de Chrysler A833 de 4 velocidades con silenciadores Magnaflow. Y, para detener toda esta maquinaria, qué mejor que unas pinzas de freno NASCAR.

El interior cuenta con una mezcla de nuevos elementos combinados con los que traía el coche de serie. Acabado de aspecto low cost con un fondo industrial elegante. Techo y suelo cubiertos con Raptor Liner, recubrimiento típico de las cajas de los pick up americanos. Toda la instalación que oculta el panel de mandos ha sido revisada y mejorada para su fácil desmontaje y/o modificación. Una jaula con barras de protección, también acabadas en negro mate, dan el último toque racing a este impresionante proyecto.

Aaron nos dice que le rondan algunas modificaciones más para su Kuda, pero que de momento está in love con el aspecto actual del coche, que lo dejará así un tiempo largo. ¿Y sabéis qué? Que nos da igual cómo lo deje o lo que le haga. Cuando tienes arte, lo tienes y Beck Kustoms lo ha demostrado sobradamente. Sin más, dejaos llevar por el negro oscuro noche y por la agresividad latente que brota de este Plymouth.

Texto: Xavi Dynamische

Fotógrafo: Aaron Beck

Matt black is the new black.

 



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