Moto Guzzi: El halcón Rojo de Mandello

Sobrevolar los Alpes es una experiencia increíble, planeando sobre un mar de picos nevados y valles profundos que se extienden hacia el horizonte.

Sabemos que no se puede comparar a rodarlos con tu moto favorita, pero esta vez la falta de tiempo y una agenda apretada marcan la pauta. Además, los pasos están aún cerrados y por los túneles no es lo mismo.

Viajamos con una cierta urgencia por llegar a un paraíso conocido, al que todo motorista que se precie debe aspirar a visitar, como mínimo, una vez en la vida. La factoría de Guzzi en Mandello del Lario, al pie del lago Como y a las puertas de los Alpes, es nuestro objetivo.

Al pie del lago Como, nos espera una V9 Roamer, cortesía de Agostini, el primer concesionario oficial de moto Guzzi, que amablemente nos han permitido disfrutar rodando todo el fin de semana. Aprovechando lo que nos queda de jornada y con la visita a la fábrica programada para el día siguiente, subimos enfilando el perímetro del lago desde Mandello a la Valtellina, haciéndonos al carácter temperamental de la V9 y dispuestos a dejarnos fascinar por las vistas de Varenna, Bellano, Dorio…, entre magníficas villas y pueblos que rezuman clase por todas partes. Glorioso. Una ruta para repetir incesantemente.

La factoría de Guzzi tiene esa pátina rancia que impregnan años y años de tradición y maestría. Un espacio que honra el ingenio y la tenacidad de Carlo Guzzi y su pasión por la motocicleta, compartida por tantos en la zona.

Lo que más nos impacta no es la imponente colección de prototipos, modelos de serie, motos de competición, el mítico otto cilindri, motocarros y maquinaria de guerra que preserva su museo, ni siquiera el famoso túnel de viento. La gran sorpresa es la absoluta devoción por la marca que hay en la zona, en virtud de la cual docenas de coleccionistas anónimos atesoran modelo tras modelo de auténticas joyas y proezas de la ingeniería en sus casas.

La amabilidad, la paciencia y la generosidad de personas como Italo y Marco Ciabarri, que desde Retro en Abadía del Lario suministran piezas originales, y si es necesario fabrican cualquier pieza necesaria para todos y cadauno de los modelos de serie jamás producidos en Mandello desde 1921 a 1980. Sirven a decenas de fieles a la Guzzi, como Silvano, que con humildad preservan magníficas obras de ingeniería del paso del tiempo, discretamente, sin aspavientos. Auténticos héroes de la historia de la motocicleta.

A lomos de nuestra V9, vamos de casa en casa, levantando fundas en garajes y descubriendo“normales” del 21, V4 SS 500 del 27, Superalces, V7 de competición, Le Mans, Falcones, una retahíla de caras amables y una voluntad común de conservar el patrimonio minuciosamente, desde el conocimiento.

Y así, de casa en casa, nuestra V9 nos lleva de un momento magnífico al siguiente: de la clubhouse de los Retzi MC a los pizzoccheri del agroturismo La Selva, de helados de limón al rojo Guzzi, hasta que ya por fin celebramos, motos a un lado, bebiendo Ferrari Perléen Lucifero Wine (Morbegno), de la mano del gran Lucho. Nuestra despedida a esta mirada breve a la verdadera dolce vita.

Texto y Fotografía: Albert Noval



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies