Ted and Sue Richardson’s ´62 Buick Special Custom: BU-WICKED

Fijarse una meta y no abandonarla jamás fue lo que cavilaron Sue y Ted cuando se dispusieron a transformar un corriente Buick, de 1962, en uno de los más icónicos custom cars de todos los tiempos.

 

Imagina un domingo soleado, después de toda la semana currando, y decirle a tu mujer que tienes el plan perfecto, ¡trabajar en el Buick!, y así durante un año. ¿Cuántas saldrían corriendo? Sue no. Por desgracia, la línea entre el amor y el odio es muy estrecha y a esta pareja les esperaba el desenlace más trágico posible cuando en el 2010 Sue y Ted murieron en un asesinato suicida a manos del propio Ted. Genialidad y desgracia, cuántas veces se repite la misma historia.

En el 2002, Ted y Sue adquirieron un Buick Special de 1962 con la idea de construir un coche que mantuviera el look original, elegante y manejable, en torno a un corazón de alto rendimiento.

Para ello, el motor original sería sustituido por uno más moderno, Buick 455 con kit de inyección Procharged, capaz de rendir 555 CV de potencia a través de transmisión manual de 6 velocidades Richmond. Pero de nada sirve un corazón de león sin unas afiladas garras y, con una potencia capaz de pegarte al asiento como un chicle, eran necesarios elementos performance a la altura de la situación.

El chasis a medida Art Morrison y la jaula tubular de la cabina evitarían que el viejo Buick se retorciese al empuje salvaje de la tracción trasera. Unos neumáticos deportivos Michelin Pilot montados sobre llantas de 17 pulgadas Budnik Arrowhead, junto a la suspensión ajustable, lo mantendrían bien adherido al firme. Y, para detenerlo, un kit Baer Pro con discos de 13,5 pulgadas y pinzas Alcon de 4 pistones cumpliría su función eficazmente.

Pero conjugar una máquina potente y elegante con frecuencia puede ser motivo de cortocircuito. En esta ocasión, los cableados estéticos no interfieren con los performance. Y el duotono en verde, cortado por un discreto perfil en naranja, que, si solo os lo cuento, parecería hortera, le va como anillo al dedo. El interior en cuero verde cosido a mano, junto a los detalles estéticos en aluminio cepillado, hacen del Bu Wicked un automóvil digno tanto para ser expuesto en Pebble Beach como para arrasar en una carrera callejera, como ya lo ha hecho virtualmente en el videojuego Gran Turismo 4, donde ha sido inmortalizado.

Los que conocieron a Ted y Sue espero que los recuerden por lo que fueron capaces de crear juntos, cuando, en el 2003, y desde su propio garaje, fueron capaces de revolucionar el mundo de la personalización del automóvil con un corriente Buick, que, por cierto, ahora se encuentra a la venta por 150 000 dólares.

Texto: Diego Bermúdez

Fotografía: JamesEdition



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