Los Ringbrothers y su AMC Javelin ´72


Los hermanos Ring son eminencias en lo que a preparaciones se refiere. Estaremos de acuerdo en que su trabajo merece más que un reportaje, una revista entera. De momento, mientras les envío mi CV, nos conformamos con una entrevista, en exclusiva, que he de agradecer especialmente a Nancy Ring, la mujer de Mike. 


Mike y Jim se criaron en una familia entrañable de una pequeña ciudad rural de Wisconsin de 700 habitantes, Spring Green. Son los más pequeños de siete hermanos, y ambos empezaron a trabajar con catorce años. El primer trabajo de Jim fue en una fábrica local de quesos, mientras que Mike empezó a trabajar en la estación de servicio de su hermano mayor.

“Hemos trabajado con coches la mayor parte de nuestras vidas. Incluso antes de que pudiéramos conducir, ya nos apasionaba desmontar motores, arreglarlos y montarlos de nuevo, con la esperanza de revivirlos. De motos, coches viejos, motos de nieve… o cortadoras de césped. Eso era lo de menos”.

Hace ya veinticinco años, Mike y Jim dejaron sus respectivos trabajos para emprender un negocio de reparaciones rápidas y mantenimiento de vehículos, cerca de su ciudad natal. Se cansaron pronto de aquellos pequeños trabajos y empezaron a verse tentados por las restauraciones y las modificaciones. Aunque cuando realmente captaron la atención del público fue cuando empezaron a especializarse en los Mustang. Los puristas estaban consternados, pero Mike y Jim prosperaron gracias a la gran controversia que generaron.  

Como explica Nancy Ring, la mujer de Mike: “Ellos siempre se han sentido irremediablemente atraídos por los muscle cars, por sus líneas y el estilo clásicos. Redefinir los clásicos, modernizarlos, mejorarlos… se convirtió en su lema. Los Mustang siempre serán sus favoritos. De líneas limpias, simples y a la vez agresivas, ¡son icónicos! Siempre dicen que muchos coches superan con éxito el paso del tiempo… pero si el mundo alguna vez llegase a su fin, el Mustang debería ser salvado”.

Desde que Mike y Jim crearan su marca Ringbrothers, poco a poco, han ido agregando a su equipo miembros con mucho talento. “A lo largo de los años, hemos pasado de ser simplemente Mike y Jim a tener un equipo de dieciocho empleados. Tenemos fabricantes increíblemente talentosos, un excelente pintor y varios mecánicos muy buenos. También contamos con un ingeniero mecánico y un equipo de ventas divertido y fabuloso. Valoramos tanto a cada persona que si perdiéramos a alguna de ellas, para nosotros sería un golpe devastador”, comentan los hermanos.

Los Ring poseen varios tipos de negocios. Con la colaboración de otros restauradores de talleres más pequeños, construyen dos o tres coches de exhibición al año, y además poseen un taller de carrocería. Trabajar con vehículos actuales les mantiene actualizados en lo que se refiere a tecnología. “El taller también aumenta el alcance de nuestra audiencia al poder hablar de tú a tú con los clientes que quieren aprender a hacer sus propias restauraciones o modificaciones”.

Por último, los productos que desarrollan al realizar sus propias construcciones son el perfecto hilo conductor para su negocio de piezas y recambios, que venden en línea y a través de distintos distribuidores. Si hay una pieza que te está volviendo loco y no tienes idea de dónde buscar, ve a su web.

“De entre tanto, el proyecto que más nos hace sonreír cada vez pensamos en él es un Winnebago de 1972, al que bautizamos como Ringabago. Fue una tontería, algo que hicimos sin expectativas, solo para soltarnos la melena (ojalá nos quedara algo). Lo compramos por capricho y nos divertimos mucho con él. Cada día se nos ocurría algo más tonto y loco que el anterior… y lo hacíamos. No teníamos ni idea de a dónde iba a parar ese proyecto y eso lo hacía rejuvenecedor y sencillamente divertido. Supuso un alivio para el estrés de todos. Nos lo pasamos realmente bien construyendo el Winnebago de más de 1 000 CV de potencia, que hace el 0 a 60 km/h en 3,4 segundos. Montar en una vieja caja metálica a más de 100 km/h no es para débiles de corazón. Sin duda, ¡da miedo y es una locura!”

Las mujeres de Mike y de Jim también están involucradas en la empresa, y sus hijos echan una mano aquí y allá en sus idas y venidas a la universidad. “No estamos seguros de que alguno de ellos siga los pasos de sus padres, pero uno nunca puede decir lo que le deparará el futuro”, dice Nancy. Aunque su hija está haciendo la carrera de Diseño y ha estado trabajando en la industria del transporte recientemente, veremos si ella continúa con el legado de su padre y su tío.

Un coche, un camión, una pieza… Hagan lo que hagan los hermanos Ring, su sello distintivo es la máxima calidad. Mike y Jim son extremadamente perfeccionistas y eso se refleja en los detalles que incorporan a sus trabajos. Sus coches tienen una forma peculiar de absorberte, son hipnóticos: cuanto más los miras, más cosas ves, y más tiempo estarías observándolos.

“Esperamos que la primera mirada capte tu atención, pero son los detalles los que queremos que la mantengan. En cuanto a nuestra línea de piezas, nos esforzamos al máximo para que sean originales, funcionales y duraderas. Por supuesto, también creemos que un excelente servicio de atención al cliente marca la diferencia”. Ambos aseguran que su máxima motivación son las personas. Su equipo, sus clientes y aquellos que pertenecen a su mismo sector. “Conocemos a mucha gente buena en la industria automotriz y consideramos que muchos de ellos son amigos cercanos”.

Para ellos su máxima inspiración siempre serán sus padres. “Nuestro padre era un veterano de la Segunda Guerra Mundial, que sobrevivió al hundimiento de su barco de la Armada cuando tenía diecinueve años y de aquello pasó a tener su propia estación de servicio y criar a siete niños. Nuestra madre era una santa. Devota, cariñosa y desinteresada, siempre fue un ejemplo de cómo tratar a los demás. Sus refranes —cientos— viven en cada uno de nosotros. Siempre recordamos cómo cada mañana, en el espejo del baño, nos esperaba una cita: ‘Nunca apagues la vela de otra persona para que la tuya prenda más’; ‘Barre tu propia puerta’; ‘Has de llevar tu propia piel al mercado’ o  ‘La ira no expresada nunca se lamenta’.

El padre de Mike y Jim, que falleció el año pasado, tuvo una estación de servicio local donde los chicos pasaron gran parte de su infancia y donde llegaron a amar el olor a gasolina. “En los últimos años, los roles se invirtieron y su padre pasó muchos días a la semana en su tienda molestando al personal y haciendo reír a todos. Jim lleva casado con su novia del instituto treinta años, y Mike y yo llevamos casados veintiséis. Jim tiene tres hijas y nosotros tenemos tres hijos y una hija. Todos están en la universidad o en las primeras etapas de sus carreras, y todos han pasado muchos veranos ayudando en la tienda”, añade Nancy. Para los hermanos, la familia es lo más importante.

Gracias a su educación, la filosofía de vida y de trabajo de los hermanos Ring está asentada en unos pilares muy férreos: “Trabaja duro, sé humilde y sé un hombre de palabra”. Son muy trabajadores, aman lo que hacen y además son excelentes personas. Todo ello se refleja en sus espectaculares resultados.

Además de las exhibiciones a las que acuden cada año con sus coches, cada noviembre cuentan con un espacio en el prestigioso SEMA de Las Vegas. Los hermanos Ring han recibido muchos premios de diseño, entre ellos, algunos premios GM y Ford Design. “Ser reconocidos por los creadores y líderes de la industria automotriz es el elogio más grande para nosotros”.

Acaban de grabar un programa con Jay Leno y están inmersos, como de costumbre, en varios proyectos simultáneos. Entre otros, una camioneta que aún no nos desvelan. “Estamos en una especie de fase de camionetas. La primera que realizamos fue una Ford F-100 de 1956, que llevamos al SEMA del pasado año”. Les gustó tanto el resultado que han ido acumulando en un pequeño establo camionetas más viejas y algunos Chevy Blazer y Ford Bronco para futuros proyectos. Además, están desarrollando una línea de piezas más sólida para este mercado.

Lo que más desean los hermanos Ring para el futuro, en sus propias palabras, es “mantenernos saludables y poder construir coches por mucho tiempo. Tal vez incluso llegar a tener algún día uno de los vehículos que construimos. Hacer que nuestra marca crezca y sea respetada, que continúe mucho después que nosotros”.

Viendo sus trabajos, es difícil elegir solo uno, aunque quizá entre los que más me han llamado la atención se encuentra un precioso AMC Javelin AMX de 1972, del que me contaron parte de su historia: “En 1972, de pronto llegó un joven a casa con su Javelin nuevo, de ese mismo año. Se fabricaban en el mismo Wisconsin. ¡Nos quedamos atónitos! Nos pidió que le cambiáramos el aceite, le echásemos gasolina y lo lavásemos. Sencillamente, era el mejor coche en aquellos tiempos. No pudimos olvidarlo. Cuarenta años después, el propietario original se acercó un día a hablar con nosotros. Estaba pensando en venderlo, tras verlo durante años metido en el garaje. Creía que, definitivamente, ya estaba listo para venderlo. Así que, se lo arrebatamos”.

Unos meses más tarde, el dueño de Prestone —una marca de anticongelante de EE. UU. con muy buena reputación— les pidió que le construyera un coche. Quería algo único. En principio, pensó en un Mustang o un Camaro, pero quedó convencido cuando vio el Javelin AMX. “El AMX tiene un poco de todo. Es un coche realmente genial, con el que no ha trabajado ningún otro constructor, que nosotros sepamos. Así que nos decidimos a hacer una restauración completa y una gran modificación, sabiendo exactamente cómo íbamos a devolverlo a la vida”.

Desplazaron las ruedas delanteras algo más de 15 centímetros para acortar la longitud del morro, crearon una tapa especial para cubrir el Hemi Hellcat de 1 036 CV y ensancharon la parte trasera. Aunque eso fue solo el principio. “Ampliamos las caderas para un flujo más sexy de las líneas del cuerpo. Casi cada centímetro cuadrado de este coche fue reconstruido a mano. Empleamos una nueva tecnología de escaneo para rediseñar el automóvil y hacer que todo el frontal se mapease a la perfección para crear piezas de fibra de carbono a medida”.

No sé a ti, pero a mí después de esto, me han dado unas ganas locas de hacer la maleta, irme a Wisconsin y mancharme las manos de aceite, entre ponys, en los establos de los Ring.

Texto: Irene Mendoza

Fotografías cedidas por: Ringbrothers

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