BMW K75 by The Foundry Mc

Siempre que piden un trabajo de encargo a Foundry Mc me enfrento a sensaciones encontradas. Por un lado, te halaga que alguien confíe en ti para un proyecto personal quizá porque conocen tu trabajo y les gustó.

El problema es que es su moto, de la que tiene una idea ya asentada, y su visión no tiene por qué coincidir con la del constructor. Por supuesto, no se puede olvidar el tema del presupuesto que, como en este caso, es vital. No es que uno no mire el dinero cuando lleva a cabo un proyecto de esta índole, pero está más dispuesto a transigir en determinados puntos si lo considera necesario.

Aquí, el límite de gasto es fijo y convencer al propietario de la necesidad imperiosa de ampliarlo, una lucha titánica. Es un reto, un desafío que agradecer. Acepté de inmediato el envite cavilando como contentar al cliente, cuadrar los fondos y darle mi toque personal mientras uno disfruta del proceso. Ahí es nada.

Aparte del presupuesto limitado – muy limitado – el cliente tenía una idea clara de ciertos elementos: “no quiero una trasera vacía y al aire, quiero que se vea guardabarros detrás, no quiero una moto radical o muy agresiva, soy un tipo clásico. Me gustan los asientos cómodos y debo poder llevar a mi mujer a dar un paseo de vez en cuando. Me gustan los faros redondos. Quiero homologarla… pero ¡tú eres el profesional, tienes vial libre!”

Una vez hecho el resumen de todo, lo cierto es que las cuentas cuadraban. La simplicidad de la transformación coincidía con lo exiguo del presupuesto. Ahora tocaba hacer de esta K75 una moto única y diferente.

Lo primero que se hizo en Foundry fue eliminar la instalación de ABS original que no funcionaba y retirar plásticos y ópticas de stock. En mi opinión, la parte más compleja de las K es el chasis en su parte trasera; cae desde el depósito. Los plásticos disimulan este hecho, así que una vez la desnudas te enfrentas a unas líneas en picado y un chasis tubular con ángulos poco agraciados.

La idea principal desde el primer momento fue darle horizontalidad a la silueta. Para ello se bajó el frontal tres cm que se compensaron añadiendo torretas más altas para el manillar Renthal SuperLow. Esta caída permite además usar fuelles más cortos y acercar la rueda delantera a la moto ya que el lanzamiento original es largo y desequilibra las proporciones. El aspecto tosco y macizo de la moto original, con un faro, intermitentes y relojes enormes debía aligerarse por completo. Nuevo faro redondo anclado a soporte artesanal a la tija inferior (nada de soportes laterales) y un único reloj cuentakilómetros. La llave de contacto se llevó al lado derecho bajo el depósito. Finalmente, un guardabarros delantero diseñado en su mínima expresión completa un frontal limpio y simple.

A continuación, el típico corte en la trasera y una U en acero con ciertos ángulos marcados así como un ligero repunte hacia arriba para no hacer muy rectilínea esa estructura que debería quedar a la vista. Finalmente, dos travesaños longitudinales sobre los que se apoya el asiento a medida y también el depósito, que se eleva así unos milímetros completando la línea horizontal buscada.

La parte posterior se completa con un guardabarros en aluminio cepillado, una luz combinada de freno LED tipo Bates y unos intermitentes mini de bombilla incandescente para evitar manejos en la instalación eléctrica. Los delanteros se instalaron en las roscas hembra que deja la tapa que cubre el radiador al quitarla.

Estéticamente, Foundry buscaba una Retro/Mod, así que sugerí al dueño cambiar las tradicionales llantas de copo de nieve por otras más sport de tres palos provenientes del modelo S. Pintadas en negro y calzadas con unos Dunlop Arrowmax de las mismas medidas que el original. La ventaja es que la goma trasera luce más gruesa con este modelo sin sacrificar medidas que en esta moto son muy críticas ya que están muy muy cerca del cardan.

Completa el aspecto moderno y sport un silenciador tipo MotoGP en inox, de sonido ronco, pero no estridente.

Con el único toque de los puños en aluminio y goma, se completa la moto con pintura a juego plata/azul acabada en mate dejando en negro tanto chasis como motor y elementos inferiores. Se pintan batería y centralita EFI para cerrar ese efecto.

Una moto de líneas clásicas y limpias, funcional 100% para uso diario y en pareja. De manejo incluso más cómodo gracias al manillar algo más ancho. Una moto que yo llevaría encantado y que el propietario recibió muy satisfecho. Pura esencia The Foundry Mc.

¡Reto superado!

Texto/Fotos: The Foundry MC



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