El Maestro George Barris

Os proponemos una apuesta que seguro que ganaréis: preguntad a cualquier autodenominado amante del automóvil quién es George Barris. Seguro que no tiene ni idea y que ganáis la cena o las cervezas de esa noche. Barris es el más popular de los grandes nombres de la historia del motor, exceptuando quizá a Ferrari, y sus creaciones e influencia trascienden el mundo del motor para convertirse en parte de la imaginería popular… y casi nadie lo sabe.

Atrevida afirmación, ¿verdad? En Revival Four Wheels os demostramos por qué George Barris es un mito y leyenda del automovilismo.

Escribir una biografía de George Barris, o, mejor dicho, de Barris en general (su hermano Sam era parte importante del negocio), sería perdernos en datos y fechas que no lograrían explicar la importancia del customizador americano; necesitaríamos un libro o un número entero de nuestra revista y mucha paciencia por vuestra parte. Así que, más allá de datos que aburren a las vacas, os podemos decir que Barris es el mejor por:

1- Ser el protagonista, creador y agitador de la escena Kustom americana

Aparte de fabricar los coches, George era fotógrafo, escritor, actor, promotor, hombre de negocios y presentador de televisión. Todo lo que hizo tenía una intención clara, desarrollar la cultura del coche customizado a la par que ver crecer su negocio. Fue hábil relacionando la importancia de las publicaciones en la escena incipiente de los preparadores en los 50, cubriendo con sus reportajes no solo sus creaciones, sino todos los eventos y noticias posibles. Pronto entendió que los eventos eran necesarios, organizando e impulsando la popularidad de todo tipo de shows y reuniones.

La televisión llamó a su puerta, Detroit llamó a su puerta. Todo el mundo quería a Barris y él administró como nadie su talento y popularidad. Se fabricaron juguetes con sus coches y ganó millones con el merchandising relacionado con su nombre. Incluso, cuando por motivos de edad ya estaba más que retirado, seguía acudiendo a su negocio dispuesto a retratarse con sus fanes y nunca paró de crear. Ha llenado con su talento más de cinco décadas de historia del automóvil.

2- Haber construido los coches customizados más respetados e influyentes de la historia

En muchas ocasiones, cuando un preparador alcanza un nivel de popularidad y fama, sus compañeros de profesión tienden a recelar de sus creaciones o trayectoria, por lo general, con razón. El nombre de Barris es sagrado entre sus colegas de profesión. Ha participado en la creación de los coches más icónicos de la cultura kustom, ha ganado todos los shows existentes y ha influido en generaciones enteras de preparadores. Desde el sagrado Mercury de Bob Hirohata al Ala Kart, pasando por las colaboraciones para la pequeña y gran pantalla, las creaciones surgidas del taller californiano son clásicos en su género, coches que han dictado las normas del juego sin discusión alguna.

3- Haber influido en las creaciones de los tres grandes de Detroit

No hace falta ser un lince para ver que los delirantes coches de los años 50, especialmente los americanos, estaban influidos por los preparadores, como Barris o Whinfield. Es una época efervescente, creativa, en la que todo vale y el límite no existe. Detroit fabrica sueños para una sociedad inocente y cualquier exageración es bienvenida. La sutileza y el manejo de las líneas, del color, de las texturas que caracterizan a Barris no pasan inadvertidas en la ciudad del motor. Los coches rebajan su altura en cuestión de años, son más proporcionados, fluidos. Los colores cambian, la profundidad de la pintura, los interiores… Detroit inventa el coche a medida, las listas de extras infinitas. ¿No es eso el kustom?

4- Lograr que las grandes marcas llamasen a su puerta

A los departamentos de diseño de las marcas no les suele hacer ninguna gracia que desde fuera les digan lo que hay que hacer. El prestigio de Barris era tan grande que la mismísima Ford requirió sus servicios, creando la famosa Ford Custom Car Caravan. La idea era inédita: entregar a diferentes preparadores coches de toda la gama, que serían presentados en eventos de todo tipo, viajando juntos y con sus creadores al pie del canon, listos para responder a periodistas, posibles clientes o entusiastas. La Caravana duró cuatro años, durante los cuales diferentes modelos, incluido un GT40 (!), fueron usados también por la marca para probar las reacciones del público y para generar una imagen más fresca entre las generaciones jóvenes que pronto empezarían a devorar los Muscle Cars más salvajes. Barris fue el único de todos los customizadores que trabajó en el proyecto de principio a fin.

5- Crear los coches más icónicos de la televisión y el cine

En los años 60, la televisión era el gran hito, el entretenimiento de millones de personas. Salir en la tele encajaba perfectamente en el sueño americano: rico, famoso y popular. Los estudios buscaban su cuota de pantalla con series que, por desgracia, en España nunca pudimos ver. Pues bien, los coches de las series más incrustadas en el imaginario americano eran de Barris: el Batmóvil y el Dragula, el coche de La familia Monster.

La historia del Batmóvil es bastante conocida. Se construyó en veintiún días usando de base un concept car de 1955, el Lincoln Futura, que Barris había adquirido en la época del Custom Caravan. La verdad es que el coche original ya era de por sí bastante Batman, pero George y Sam supieron dotarlo de la estética y todos los cachivaches necesarios para lucimiento del Caballero de las tinieblas y asombro de los telespectadores.

Hay también una cierta leyenda negra sobre George y su afán de protagonismo. Había hecho coches para estrellas de la tele y para estrellas que salían en la tele. Se sentía a gusto con clientes como Elvis, Sinatra o Cary Grant. La fama y el star system le fascinaban… Y aunque declaró no tener nada que ver con dos coches imprescindibles en las series de los 70 y 80, nunca tuvo pudor en exhibirlos frente a su tienda o firmar una unidad cuando así se lo pedían. Hablamos del General Lee de The Dukes of Hazzard y del más famoso y “listillo” de todos los coches, KITT, del que sí que realizó un remake descapotable para uno de los episodios. Se creó de esta forma bastante polémica respecto a la apropiación de diseños y “paternidades” por parte de Barris, pero eso a él, lejos de importarle, le hacía ser más y más popular. Incluso, Columbia tuvo que pedirle que dejase de presumir de los Ecto, los Cadillac de Ghostbusters, que, por supuesto, no eran diseño suyo…

De todos modos, me quedo con el Batmóvil. Si habéis ganado unas cervezas con la apuesta, compartid.

Texto: Adolfo Calles



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