Fenice de South Garage

Nos encontramos ante otro de esos casos en que una moto con un diseño poco agraciado se convierte en una máquina espectacular tras pasar por las manos de un preparador de primera línea. Me declaro apasionado de las motos italianas, y, en especial, de Moto Guzzi, pero cuando apareció la Bellagio, la decepción fue bastante grande. Eran tiempos de renovación para los de Mandello del Lario y trataron de diseñar una muscle bike tirando de stock. Aunque sus cualidades dinámicas eran muy buenas, la estética no acompañaba, por lo que acabó pasando sin pena ni gloria por la historia de la marca italiana.
South Garage tomó el reto de revisar la Bellagio construyendo la Fenice, el sensacional resultado salta a la vista. Una moto puede tener un bonito “interior”, pero si no se viste de la manera adecuada, no es capaz de lucir, así que deshacerse del feo depósito heredado de la gama custom y del asiento-colín de mullido desproporcionado era fundamental para darle una nueva vida. Ahora sus “ropajes” resultan mucho más elegantes, el tanque cuenta con unas líneas que recuerdan a los modelos clásicos de Moto Guzzi, está decorado en negro, plata y marrón, y se corona con un tapón de aluminio de bella factura. En la zaga, una pieza de fibra hace de colín y soporte del escueto asiento tapizado en alcántara.

Las joyas realzan la belleza de una mujer, o al menos eso dicen los expertos en moda, y, en este aspecto, la Fenice va más que servida. Ambas suspensiones son de la firma sueca Öhlins, la horquilla, con sus botellas acabadas en dorado, se sujeta al chasis a través de tijas de aluminio mecanizado, y el amortiguador cuenta con botella separada y precarga remota. Las llantas de radios de serie podrían haber dado juego, pero estos italianos no se andan con medias tintas y han montado en su lugar un par de ruedas Kineo de fibra de carbono. Ante este frenesí de lujo, el conjunto de frenos no se queda atrás, con pinzas radiales Brembo, discos flotantes y bomba Braking.

Siguiendo con los complementos, el listado de piezas en aleación ligera es abrumador: semimanillares, manetas, retrovisores, anclajes de estriberas, depósitos del líquido de frenos y embrague… Mención aparte merece el faro, formado por una carcasa fabricada en CNC, en la que encierra un foco elipsoidal flanqueado por dos líneas de ledes a modo de intermitentes. El cierre se hace con una pieza circular que sujeta el cristal, unida a la carcasa mediante doce tornillos en acero inox. También destaca la pieza circular en la que se incrusta el reloj Speed Chronoclass de Motogadget, un bonito detalle.

Comparado con todo lo anterior, en el motor parece que no se ha trabajado apenas. Aun así, los cambios son evidentes, comenzando por el escape completo de Spark, los filtros independientes de alto flujo y las tapas de balancines de una sola pieza, en sustitución de las poco estéticas que lleva de serie. South Garage ha conseguido hacer realidad el sueño de muchos de los tifosi de la marca transalpina, creando una moto con una estética soberbia y un comportamiento ciclo de alto nivel, solo ha sido necesario vestir adecuadamente a la Cenicienta de Moto Guzzi.

Texto: Tony Soul

Fotos: Enzo Carucci



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