John Surtees, el piloto irrepetible

Big John, la leyenda de la competición nos ha dejado. John Surtees falleció el viernes 10 de marzo según un comunicado transmitido por su familia. Su historia trasciende al motor, no solo por los títulos que lleva a sus espaldas, sino porque hasta hoy es el único campeón de motociclismo que también llegó a serlo en Fórmula 1 gracias a su nivel de autoexigencia y a un talento innato.

“John fue un marido, padre, hermano y amigo cariñoso. Fue además uno de los grandes del mundo del motor”, indicó el comunicado.

Si crees que la competición hoy en día es exigente, entonces volver la vista más de medio siglo atrás te ilustrará sobre los verdaderos desafíos que cada piloto tenía consigo mismo cuando todo comenzó. Los años 50 y 60 fueron una era completamente diferente a la que vivimos hoy.

En un mundo de posguerra que trataba de recomponer sus pedazos, las carreras se convirtieron muy rápidamente en un deporte popular que ayudaba a recuperar las mentes y los corazones de la gente, dándoles entretenimiento, emoción y un cierto sentimiento de libertad después del apocalipsis vivido en las Grandes Guerras. Los años 50 y 60 se consideran la Edad dorada de la competición por el entusiasmo que despertaban las carreras y la gloria que trajeron a toda una industria emergente: la del motor.

Este contexto fue el responsable del nacimiento de algunos de los mejores pilotos de la historia, como John Surtees, un hombre cuyos logros aún no han podido siquiera igualarse, algo más de seis décadas después de su mejor momento.

El padre de John poseía un showroom de Vincent Motorcycle en el sur de Londres, así que John creció entre motores y pronto desarrolló un amor incondicional por la velocidad. Su primera participación en el deporte profesional llegó en un sidecar, junto a su padre. Pero su primera carrera en solitario fue a la edad de quince años, en una Grasstrack. Solo un año después, en 1950, ya trabajaba como aprendiz en la fábrica de Vincent. Su ojo entrenado para la competición hizo que en su primera carrera en la Auto-Cycle Union (ACU), en el circuito de Thruxton, fuera una verdadera pesadilla para Geoff Duke, estrella por aquel entonces de Norton. No pasó mucho tiempo hasta que el propio director de Norton, Joe Craig, reparase en el talento del joven John y lo nombrara como uno de los pilotos que competiría en el equipo de la fábrica, en 1955. Ese mismo año, John derrocó del trono al campeón mundial Geoff Duke, en Silverstone, tras otra victoria en Brands Hatch.

Por desgracia, estos fueron tiempos difíciles para Norton, con la empresa colgando de un hilo, había incertidumbre por si podían seguir o no en las carreras. Sintiendo la volátil situación, John dejó el equipo y aceptó la oferta del equipo de carreras de MV Agusta. Esa sería una de las decisiones más importantes y cruciales de su carrera, que le permitiría ganar múltiples títulos en el Campeonato del Mundo.

Aunque las motocicletas de 350 y 500 cc de MV Agusta eran buenas, no llegaban a ser como las Gileras, más ligeras, rápidas y ágiles. Cuando Gilera y Moto Guzzi decidieron retirarse de las carreras del Campeonato del Mundo, después de la temporada 1957, otorgaron a MV Agusta una posición fuerte. Ese año John luchaba a bordo de una MV Agusta 500 Quattro y terminó tercero. Pero a partir de 1958 todo estaba de su parte. Nada suponía un desafío, pues tenía las motocicletas más potentes para competir y el talento. Durante 1958, 1959 y 1960, Surtees, con las máquinas de competición MV Agusta 350 y 500 cc, mostró una dominación implacable, ganando 32 carreras de 39, convirtiéndose en el único hombre en ganar el Senior TT en la isla de Man TT durante tres años consecutivos.

Mientras los éxitos en dos ruedas no cesaban, muchos le sugerían que probase suerte en las cuatro ruedas. Su primer intento llegó con el Aston Martin DR1 en Goodwood, y aunque quisieron ficharle, se negó a bajarse de sus MV Agusta. Solo después de la temporada de 1960, en la que se llevó su tercer campeonato de 350 cc y cuarto campeonato de 500 cc, decidió buscar más emoción en las carreras de cuatro ruedas, para Ken Tyrrell en Fórmula Junior y con Colin Chapman en Fórmula 1 para su equipo Lotus.

Definitivamente, John Surtees tenía un talento natural. Solo en 1960, consiguió un total de nueve victorias para MV Agusta en siete torneos del Campeonato Mundial, mientras que terminó segundo en la carrera de Fórmula Junior, además de ocupar el segundo lugar en la Fórmula F2 y también el segundo escalón de su segundo Gran Premio de Fórmula 1.

Esto no pasó desapercibido para Enzo Ferrari, cuya Scuderia no pasaba por su mejor momento. Llevaba sin ganar el campeonato durante casi tres años, cuando llegó John Surtees. Como no podía ser de otra forma, la primera victoria de Big John se produjo en el Gran Premio de Alemania de 1963, siendo esta la primera victoria de Ferrari desde 1961.

Con la ayuda de John en el desarrollo de los coches, la Scuderia Ferrari lentamente volvió al ruedo y Surtees finalmente levantó su trofeo del Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Así se convertiría en el único hombre en poseer el cetro absoluto sobre dos y cuatro ruedas.

German GP, Nurburgring, 4 Aug 1963
Winner John Surtees Ferrari 156

Ya en 1970, decidió formar su propio equipo, Surtees Racing Organization, primero con McLaren M7C de la temporada anterior modificados, y, a mitad de año ya, con su primer modelo propio, el Surtees TS/7. Compitió con su propia marca hasta su retiro en 1972, pero continuó dirigiendo su equipo durante las 119 carreras que disputó hasta abandonar la Fórmula 1 en 1978. La aventura de su equipo se terminaba ahí, tanto por dificultades presupuestarias como por una nueva intervención de John Surtees, que aún sufría secuelas del más grave de sus accidentes, acaecido en 1965. Pero también de esto sacó algo positivo: acabó casándose con una de sus enfermeras, con quien tuvo tres hijos y vive hasta hoy en la zona rural de Kent, Inglaterra.

Hoy, a sus casi 83 años, aún no ha disputado su última carrera. Siempre ha permanecido vinculado a la competición y, aunque su palmarés aún no se ha podido igualar, su espíritu deportivo y su genialidad son sencillamente irrepetibles.

Texto: Noah Brat

Fotos: Henry Surtees Foundation



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