La nueva ola del Surf-Rock arrasa

Hay pocas canciones que nos hagan levantar el culo del asiento y empezar a hacer un conjunto de movimientos más o menos coordinados que terminan por constituir un amago de baile. Ese contoneo de hombros y movimiento de cabeza espasmódico no te lo provoca cualquier música. Para que tu cuerpo reaccione de forma involuntaria ante una melodía ésta ha de ser enérgica, divertida y llena de ritmo. Y si aun así tu cuerpo sigue impávido… Es que no has escuchado una buena canción de surf-rock.
Puede que algunos ya conozcáis este género o puede que os suene a chino. Sin embargo, si sois de los afortunados que escucháis surf-rock quiere decir que formáis parte de un club de fans muy selecto y muy marginal. Hoy en día, el surf-rock es una corriente minoritaria, casi de culto; pero no siempre fue así.
Allá por los años 60 unos jóvenes de California se hartaron de tanto Rock and Roll y decidieron darle una vuelta de tuerca. Un día de estos en los que el mar era una sopa en reposo, aparcaron sus tablas de surf y empezaron a coger las guitarras. Así nació este subgénero. Algunos dirán que tan solo es Rock and Roll hablando de la playa, las olas y los ligues de verano, pero ese “alguno” no tendrá ni una gota de sangre surfer-rock. Porque el Surf-rock va de transmitir sensaciones, olvídate de la letra, no es importante, y déjate llevar por los ritmos de las guitarras eléctricas, los bajos, las baterías o los teclados.
La mayoría de las canciones de este género son instrumentales, es decir, sin letra. Todas ellas inspiradas por las leyendas del surf-rock. Maestros de maestros como Chuck Berry asentaron el germen de los ritmos enérgicos de esta música. O el gran Dick Dale que hizo del reverb la marca personal del surf-rock con canciones como King of Surf Guitar; un rasgueo que llegó a impresionar al propio Jimi Hendrix.


Tras los maestros llegó un Tsunami de grupos surferos: Ventures, Astronauts, Los Surfaris, The Trashmen y los archiconocidos The Beach Boys (no, en serio, aunque no sepas quienes son has oído una canción suya sin lugar a dudas). Aunque para el gusto de un servidor son los que más se acercan peligrosamente a ser una boyband pop. Música entretenida para pasar un buen rato respirando buen rollo… hasta que irrumpieron en escena el folk y el beat desde Inglaterra. Y la época dorada del surf-rock llegó a su fin, no pudieron con la fiebre The Beatles.


Sin embargo este género es duro de roer y se resistió a morir, quedó perdido en la memoria colectiva hasta que Tarantino acudió a la obra de Dick Dale & The Del-Tones para ponerle banda sonora a Pulp Fiction en 1994. Esa fue la fecha del resurgir del Surf-Rock. Solo hizo falta un poco de ayuda de un cineasta para empezar una auténtica resurrección del género.


Y por asombroso que parezca una de las explosiones de grupos surf-rock más consolidadas desde el regreso del género ha sido en territorio español. Los Relámpagos sentaron el precedente hace años y actualmente Los Coronas llevan el testigo. En total no son más de veinte grupos en todo el panorama nacional y son mayoritariamente instrumentales. Pero nada de eso les ha impedido desarrollar un estilo autóctono de “surf de secano” que se acerca más al gamberrismo musical que a los orígenes del Rock and Roll. Un nuevo estilo que ya ha llevado a Los Coronas a nuestras antípodas, Australia, a una gira internacional. Nada mal…


Ritmos vertiginosos de guitarras amplificadas con bases potentes que parecen no tener fin. Siguen siendo los maestros del reverb. Cuenta de ello da el festival Surforama, en Valencia, todo un acontecimiento de este género a nivel europeo. Es la demostración de que España se ha hecho un hueco en este mundillo con grupos como Mambo Jambo, Imperial Surfers, Tiki Phantoms o Surflamingo por mencionar a algunos. La mayoría está muy lejos del prototipo original de tabla de surf, playa y fiestas al atardecer; incluso algunos como Born Losers se autodenominan cycle guitars, le han cogido gusto al asfalto y han cambiado el surf por las motos.


Esperemos que sigan por este camino, quién sabe, lo mismo terminan poniéndose de moda. Mientras tanto aprovechemos para disfrutar del surf-rock de una forma más íntima y auténtica. Let’s surf-rock, buen rollo y diversión!

Texto: Diego Sánchez

Fotos y videos: Uso libre y Youtube



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