Regina Olga by Jigsaw Customs

Regina Olga es una de las últimas creaciones de Jigsaw, un preparador griego que maneja perfectamente los recursos consiguiendo grandes resultados estéticos a base de buen gusto. En este caso, se trataba de modificar una de las motos de serie más de moda en los últimos años, la exitosa Triumph Bonneville, concretamente el modelo clásico de la gama, el T100. La gracia estaba en llevarla hacia espacios mucho más agrestes y polvorientos, entrando de lleno en el territorio de las Scrambler, pero sin perder la polivalencia.

Todo comenzó con el habitual trabajo en el subchasis, recortando y soldando hasta dejar lo estrictamente necesario para apoyar el asiento y permitir el anclaje del piloto trasero. Siguiendo con la “limpieza”, el triángulo donde suele ir el filtro del aire y parte del sistema eléctrico se ha vaciado. La sensación no solo es de ligereza, sino de tranquilidad, al saber que no hay nada que romper por ahí atrás… por si se anima la cosa una vez que estemos rodando por el campo. El asiento está realizado por la gente de Jigsaw en cuero de primera calidad, y cuenta con una tapa, también hecha a mano, que convierte a la moto en monoplaza.

La parte delantera ha sufrido el proceso inverso, me explico, en lugar de simplificarse, se ha reforzado con la intención de proporcionar ese aplomo necesario cuando hablamos de conducción off road. Una imponente horquilla invertida preside el frontal, sus gruesas botellas en dorado atraen la mirada, y no es para menos.

La frenada también ha mejorado gracias a un disco de 320 mm y una pinza de 4 pistones heredada de una deportiva japonesa. Las ruedas de radios son las originales de la T100, en las que se han montado unos neumáticos con un dibujo profundo, sin llegar a ser Trail, para darle esa versatilidad de uso campo-carretera que se persigue con la preparación.

Los silenciosos originales, tipo Peashooter, resultaban demasiado voluminosos y propensos a recibir golpes, así que se fabricó un sistema de escape completamente nuevo, de dimensiones mucho más contenidas. La curiosa configuración hace que ambos colectores salgan por el lado derecho de la moto, y sí, quedan bastante recogidos, pero también es cierto que, si existe un silencioso, se llama así por puro compromiso, ya que esta Bonnie hace un ruido infernal. Continuando con el motor, en la entrada de los módulos de inyección, se han instalado una pareja de filtros de aire individuales.

La aleta delantera se ha reducido a la mínima expresión, al igual que el faro, ahora mucho más pequeño y pintado en negro mate. La posición de conducción se ha mantenido intacta, salvo el manillar Rizoma, también en negro mate, bastante más ancho y abierto de puntas. La instrumentación ha pasado a ser el clásico reloj de Motogadget, que aglutina toda la información necesaria en el espacio justo. Un adecuado colofón para una máquina de aspecto impecable, polivalente, y que, sin ser una fuera de serie, seguro que colmaría las expectativas de un buen número de aficionados a las motos personalizadas.

 

Texto: Tony Soul
Fotos: Alexandros Giagiakos

 



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