Suzuki GSX 1100 y Suzuki GSX 400 by Ed Turner

El capricho de una pareja, enamorada de la moda y de los vehículos a motor, ha permitido al preparador francés Ed Turner parir dos preciosas y atípicas Suzukis. A primera vista, parecen completamente diferentes: la del hombre, con líneas musculosas, tubos de mayor diámetro y tonos sobrios; mientras que la de la mujer posee colores mucho más luminosos y trazos ligeros, dando una cierta sensación de transparencia. De hecho, para su realización se ha partido de dos modelos distintos, ambas GSX pero de distinta cilindrada; la de Wissam, una 1100, y la de Lana, una pequeña 400.

Sin embargo, las dos GSX debían estar “conectadas” de alguna manera. Para asegurar esto, la construcción se hizo en paralelo, así las modificaciones más importantes se realizaban en el mismo periodo de tiempo y bajo la misma percepción del preparador. Una de las cosas en común que poseen son los frenos de tipo perimetral en la rueda delantera, mordidos por sendas pinzas Beringer, un rasgo que marca el carácter y que fue petición expresa de los “mecenas” de este proyecto. En la 400 incluso se planteó montar en la rueda trasera el mismo sistema de frenado, pero el auténtico rompecabezas técnico que suponía hizo abandonar la idea.

Prácticamente todo se realizó en el taller de Turner, incluso piezas de cierta entidad fabricadas en aluminio, como los depósitos o las tijas superiores. Las tapas del motor llevan un trabajo impresionante, fijaos en los detalles porque merece la pena… Calaveras, costuras y otras referencias al mundo de la moda que tanto gustan a Wissam y Lana. Las estriberas y la palanca del cambio denotan el cuidado esmero en su elaboración, mientras que los mandos y los carburadores lucen un acabado a espejo gracias al trabajo meticuloso de pulido al que han sido sometidos.

La estética de los motores de origen resultaba perfecta, entraban por los ojos desde el primer momento, así que se decidió que no era necesario modificarlos. Por supuesto, se abrieron y se les dio mantenimiento, pero siempre con la configuración de origen, sin tratar de potenciarlos. Un simple chorreado de arena a los bloques fue suficiente para crear un bonito contraste con las tapas de culata pintadas en negro. Los colectores de escape, realizados a mano, transcurren por caminos diferentes, por debajo del motor en la 1100 y por la parte superior del propulsor en la 400.

De acuerdo con el estilo que el creador ha intentado imprimir, en cada moto se ha instalado un manillar distinto. El de la pequeña, ancho y con las puntas abiertas, tipo Tracker, mientras que la grande monta unos semimanillares que encajan perfectamente con el espíritu Racer. Donde vuelven a coincidir es en la parte frontal, montando ambas una placa portanúmero en aluminio, de fabricación artesanal, y con un pequeño faro integrado. El nivel de acabados roza el lujo gracias a algunas “joyas” repartidas por lugares como los controles en el manillar o las tijas personalizadas con el nombre de cada propietario.

Para vestirlas, nada mejor que el cuero. Todo en negro para la del hombre, utilizando diferentes tipos de material dependiendo del lugar donde se fuera a colocar. En la femenina, el asiento en Alcántara rojo con bordados tipo parche es obra de El Solitario, quien ha puesto su granito de arena para ayudar al amigo Turner. En resumen, un gran trabajo de personalización, que a buen seguro hará eterno el amor entre Wissam y Lana.

Texto: Tony Soul
Fotos: Francois Richer

Si quieres saber más de estas dos bellezas, encontrarás toda la información y las fichas técnicas en el Número 11 de Revival of The Machine.



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