Vuelven las furgonetas del pasado

Citroën siempre ha sido una marca pionera en el mundo del motor. Una casa internacional con una gran oferta generalista. Más aún si tenemos en cuenta la reciente unión de Opel al grupo PSA (Peugeot y Citroën). Pero queremos poner el foco antes de todo eso, antes de las fusiones y la lucha por liderar las ventas en territorio europeo. Echamos la vista atrás hasta 1939, cuando Citroën sacó al mercado el TUB uno de los primeros vehículos para uso comercial. El padre de todas las furgonetas comerciales que hoy en día todavía levanta pasiones.

Aunque la verdad es que el Citroën TUB (Traction Utilitaire Basse) pasó muy desapercibido por culpa del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Pero sus principales conceptos no cayeron en el olvido. Resurgieron en 1947 con la archiconocida Citroën Tipo H. Suficientemente espaciosa como para caber de pie en ella, con tracción delantera y puerta deslizante al igual que su predecesora. Pero con mejoras como las ondulaciones de la chapa de la carrocería para dotarla de mayor rigidez. Un atractivo que le ha servido para estar de vuelta en el panorama más actual.



Son muchos los que restauran estas pequeñas joyas para convertirlas en food trucks para todo tipo de eventos. Fíjate la próxima vez que estés pidiendo algo para comer estos restaurantes de cuatro ruedas porque puede que estés ante un vehículo histórico.

Esos fueron los inicios de Citroën en el mundo de las furgonetas comerciales, pero ni mucho menos acaba aquí. Otro modelo icónico de la marca es la 2CV, una versión dirigida a familias. Una opción mucho más económica para los pequeños comercios pero igual de polivalente y robusta. Su transformación glaçauto le dotó de ventanas en los laterales y en la banqueta trasera que puso la puntilla a esté éxito de ventas.

Por último os traemos otra de las furgonetas más afanadas, la Mehari. Un modelo, en principio, diseñado para el ocio. Con la innovación de tener la carrocería de plástico ABS, lo que la hacía lavable con agua a presión tanto en el exterior como en el exterior sin riesgo de sufrir corrosión. Algo idóneo para esta versión de un Mehari de bomberos.

No cabe duda de que André Citroën sabía lo que se hacía, por eso hablamos de iconos del motor y no de chatarras olvidadas.

Texto: Diego Sánchez

Fotos: Newspress / Citroën



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