Alpine Classique: Magia en la nieve.

Durante unos días al año, el entorno de Chamrousse parece el escenario de una película antigua, lleno de figurantes perfectamente caracterizados y excelentes motos, coches y caravanas clásicas como el mejor atrezo. Aunque, una vez más, la realidad supera la ficción. Alpine Classique es uno de los eventos más especiales del mundo para los amantes de lo vintage.

El Alpine Classique, que se lleva a cabo en la estación de Chamrousse, Isère (en la región Ródano/Alpes), este año es el broche de oro para las celebraciones del 50 Aniversario de los Juegos Olímpicos de 1968.

Aunque esta edición posea un carácter aún más especial, el Alpine Classique es un evento único en el globo que cada mes de marzo, desde hace cuatro años, se encarga de reunir durante todo un fin de semana a cientos de entusiastas de los vehículos clásicos… y del esquí más puramente vintage. Concretamente, de la técnica del Telemark, modalidad embrionaria del esquí alpino moderno.

Esta disciplina, tremendamente complicada de practicar y rara de ver hoy en día, nació en la región homónima de Noruega, en 1868, de la mano de Sondre Norheim, un esquiador local que practicaba con un solo bastón —el doble de largo de lo normal— que utilizaba como ancla y apoyo a la vez. Aquel año, y ante el asombro de los espectadores, Norheim ganó la primera competición nacional de esquí celebrada en Christiania, gracias a su técnica tan personal.

Sondre logró que palabras noruegas como esquí o eslalon se hicieran conocidas en todo el mundo. Aparte, el Telemark se hizo muy popular a finales del siglo XIX, pero en seguida se vio relegado por el esquí alpino.

Puede decirse que el Telemark es uno de los puntos fuertes del Alpine Classique, ya que, por su espectacularidad, concentra la atención de muchos aficionados y curiosos. La particularidad de este deporte es que el talón del esquiador no va fijo a los esquíes, hecho que les obliga a doblar la pierna, arrodillándose en los virajes a modo de genuflexión. Para añadir un extra de emoción, los esquiadores deben saber que si quieren participar en las tandas del evento, para aprovechar la oportunidad de revivir y experimentar la historia de los deportes de invierno, han de vestir con la ropa tradicional de esquí de épocas pasadas. Solo se aceptan equipos de hasta la década de 1960.

Existen dos categorías abiertas: por un lado, Skineandertals, para los aventureros que optan a seguir las huellas de los pioneros de los años 30, que han de esquiar con atuendo y equipamiento de 1930 a 1940; y por otro, Skities, para los que prefieren el estilo más modernista, que deberán llevar trajes y equipos de entre 1950 y 1960. Botas de piel, esquíes de madera más o menos avanzados… mucho estilo, pero en ninguna de las dos categorías habrá ningún tipo de comodidad para los participantes ni remotamente parecida a la que ofrecen los equipos actuales. Para hacer más auténtica la atmósfera, el público anima a sus preferidos con campanillas.

Además de las emocionantes jornadas de esquí, los asistentes a Alpine Classique podrán disfrutar de buena comida, de un ambiente inigualable y de la mejor música. En esta ocasión, con actuaciones como las de la banda suiza de jazz-swing The Moonlight Gang o una fiesta de baile organizada por Lords of Rhythm Fetish.

Pero eso no es todo. Los afortunados que ya cuenten con su forfait completo para el Alpine Classique podrán disfrutar de un rally entre scooters de antes de 1968, de una pequeña ruta con coches clásicos por las carreteras de Belledonne, de una zona de caravanas vintage (nunca posteriores a 1965) e incluso de un mercado de segunda mano donde pueden encontrar artículos de lo más variopinto.

Si tienes oportunidad, no dudes en acudir a la próxima edición del Alpine Classique, para vivir la magia de otra época. Sacudirás el polvo a esa vieja belleza que guardas en el garaje y deberás tener muy en cuenta lo que echas en la maleta. No podrás viajar a Chamrousse sin la ropa y el equipo más adecuados, ¡cada año los mejor vestidos son recompensados!. Tres imprescindibles: un conjunto para la nieve, otro para la ruta y otro más elegante para la fiesta de por la noche… Y que empiece la magia.