Ford GT40: Conquistó Le Mans por venganza

El Ford GT40 MkI es uno de los coches más deseados por todo Petrolhead, aunque muchos desconocen su verdadera historia. Pese a que en la historia de la automoción son conocidas las alianzas entre marcas, me atrevería a decir que el GT40 es el mejor fruto que dio jamás la unión pasional de Gran Bretaña y Estados Unidos.

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El desarrollo del GT40 y sus años en las carreras están firmados por algunos de los nombres más importantes e influyentes del automovilismo del siglo 20: Bruce McLaren, Carroll Shelby, John Wyer, Henry Ford II, Chris Amon, Eric Broadley, Roy Lunn, Ken Miles, Denny Hulme, Dan Gurney, AJ Foyt, y Jacky Ickx. Todos corrieron o trabajaron en el desarrollo del Ford, e incluso algunos hicieron ambas cosas.
Aunque irónicamente, la existencia del GT40 fue posible en gran parte gracias a Enzo Ferrari. Ford había estado en negociaciones con la marca para comprar la división de los “coches de calle” de Ferrari a mediados de la década de 1960, y había gastado millones de dólares en una auditoría detallada de los activos de Ferrari.
Enzo era bien conocido por ser un hombre terco y tempestuoso en sus mejores tiempos, y su gran pasión estaba en las carreras, no en los coches de producción. Así, inicialmente vio el acuerdo con Ford como una oportunidad para volver a la competición y dejar las tareas diarias mundanas que intervienen en el funcionamiento de una empresa de automóviles de producción a otra persona.

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El acuerdo se agrió rápidamente cuando Ford dijo a Enzo que ya no sería capaz de entrar en Indianapolis 500 – a fin de no competir directamente con Ford en su propia casa. Esto enfureció al italiano, ya que en su opinión se iba al traste la finalidad de la operación, por lo que se retiró de las negociaciones finales y dejó a Ford en la estacada.

Henry Ford II, en venganza, dio instrucciones a su equipo para encontrar una empresa capaz de construir un coche ganador de Le Mans – la carrera más importante a nivel global fuera de la Fórmula 1 en ese momento, y una carrera de la que Enzo se sentía orgulloso de dominar.

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Se consideraron tres empresas para la tarea. Todas británicas: Cooper, Lotus, y Lola.

Finalmente, fue elegido Eric Broadley, que en ese momento se encontraba desarrollando el Lola Mk6 de motor central – y que acabó montando un motor Ford-. El ingeniero estadounidense Roy Lunn se unió al equipo junto a John Wyer, y el equipo se puso en marcha para el encargo de Ford usando la plataforma básica del Mk6 como guía.
El flamante resultado fue el Ford GT40 Mark I, que llevaba en posición central el mismo motor V8 utilizado en el Ford Mustang.

Sus dos primeros años de vida los pasó entre test de fiabilidad y otras cuestiones, pues su tiempo de desarrollo fue sorprendentemente corto. Pero en 1966 el Ford GT40 ya estaba listo para su debut estelar, y hoy por hoy sigue siendo el único coche americano en haber logrado una victoria absoluta en Le Mans. El pasado mes de junio, 50 años después, el Ford GT #68 vio ondear la bandera de cuadros de nuevo. Y nos hizo rememorar las gestas de años atrás entre dos de los hombres que han escrito con letras de oro la historia del automovilismo, y de la competición.

 

 

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Texto: Noah Brat

Fotos: Patrick Ernzen ©2016, RM Sotheby’s