Iron Pirate Garage: Kraken

El aspecto de este Kraken es amenazante, como salido del mismísimo infierno, no refleja en absoluto la habilidad de esta moto. Concebida como una utilitaria radical, hará sentirse especial a su piloto navegando entre el tráfico de la gran urbe.

 

Emergiendo de las profundidades, el Kraken sembraba el terror en los mares del norte, atacando barcos y devorando a sus marineros. Al menos esto es lo que cuenta la mitología escandinava sobre esta especie de calamar gigante. Curioso nombre elegido por Iuri, alma mater de Iron Pirate Garage, para su última creación, aunque, como casi todo en esta vida, tiene su razón de ser, y es que el amor por el surf de su futuro dueño invitaba a utilizar referencias marinas.

También resultaba obvia la elección de la moto que serviría de base, una Ducati SuperSport 750, que haría el trío transalpino perfecto junto al taller y su propietario, todos italianos de pura raza. Las primeras modificaciones trataron de buscar una línea superior plana, razón por la que se reposicionó el tanque de combustible. El subchasis fue recortado en su parte final y sobre él se instaló un asiento con unas dimensiones más grandes de las habituales para ser monoplaza, pero que difícilmente podría dar cabida a dos personas. Finalmente, el pequeño colín, en forma triangular, le daría un perfil afilado a la popa.

Las llantas macizas, procedentes de una Harley-Davidson Fat Boy, le confieren una enorme personalidad, realzada por los neumáticos clásicos de perfil cuadrado. Los flancos “customizados”, con el nombre del taller inscrito en llamativas letras amarillas, pueden gustar o no, pero rompen con la monotonía y la sobriedad impuestas por la tendencia actual del mercado de las motos especiales. También sorprende la línea amarilla que surca el bastidor multitubular y cruza en diagonal el depósito, partiendo la moto literalmente en dos mitades.

Al fijarnos en los escapes, volvemos a encontrarnos con notas de originalidad. Los colectores, revestidos con fibra anticalórica, se retuercen por debajo del propulsor, terminando en un par de silenciosos colocados en dirección perpendicular al sentido de la marcha. Sí, has leído correctamente, los gases salen hacia el lado derecho de la moto en lugar de hacia atrás, como es habitual. Después buscamos el espejo retrovisor y no hay rastro de él sobre el manillar… ¡porque se encuentra anclado al lateral derecho del chasis!

La parte delantera está presidida por una máscara plana sobre la que se sostiene el faro, parecida a la que montan algunas Harley de inspiración clásica, pero con un acabado en negro mate a juego con la pintura del depósito y el colín. También negra es la carcasa que oculta el radiador de aceite, recolocado en la parte izquierda, junto al cilindro de proa. El portamatrículas lateral, unido al basculante, completa la lista de modificaciones de la carrocería.

Aunque, debido a su aspecto fiero e impactante, se podría pensar que es la moto de Mad Max, y a pesar de que su nombre sea el mismo que el de un monstruo marino, la Kraken ha sido diseñada con la vista puesta en la ciudad. Así es como la utiliza cada día Luca Linardi, su afortunado dueño, y ese es justamente el mérito de su preparador, haber conseguido una moto llamativa y práctica a la vez.

Texto: Tony Soul

Fotos: Andrea Lippi