South Garage Nerboruta: Elegancia Total


La presencia de materiales nobles, la adecuada utilización de los colores, las formas armoniosas… Detalles que denotan la elegancia y el buen gusto.


De nuevo nos ha vuelto a sorprender la gente de South Garage, y es que esa destreza a la hora de utilizar materiales poco usuales en el mundo de la moto imprime a sus atractivas creaciones un aire único. En esta ocasión, la moto de partida ha sido una BMW R75/7, sobre la que se ha realizado una exhaustiva modificación en busca de una imagen neoclásica, con elementos que recuerdan en cierta manera a las austeras Bobber de los años 60, mezclados con algunos claramente modernos.

En el apartado técnico, destaca el profundo trabajo invertido en modificar el bastidor. La parte trasera ha cambiado por completo, donde antes había una compleja estructura de tubos, encargada de soportar el peso de dos personas y su correspondiente equipaje, ahora encontramos dos tubos curvados, a los que se anclan los amortiguadores traseros, y un grueso cilindro que sirve de soporte para el asiento, consiguiendo una sensación visual de ligereza de la que carecía la moto tal y como salía de fábrica.

Una horquilla tipo Springer preside la parte delantera, acentuando el lado más clásico de la moto. Si nos fijamos en su parte inferior, se pueden ver las pletinas mecanizadas que forman la articulación, y que ha sido necesario instalar para adaptar la horquilla a este modelo. El contraste lo pone el faro, que aunque está colocado en el lateral derecho, recordando preparaciones de mitad del siglo pasado, cuenta con una carcasa con tres branquias laterales de corte bastante actual. Un faro suplementario anclado en la barra protectora del cilindro izquierdo trata de buscar la simetría.

Donde verdaderamente destaca la Nerboruta es en el apartado estético. No es revolucionaria en cuanto a líneas, ya que sigue la tendencia habitual en la que se resaltan los elementos mecánicos, en este caso, motor y horquilla, pero sí en cuanto a los materiales empleados. La madera es protagonista absoluta, estando presente en la aleta trasera, los apoyos de las rodillas en el depósito y en un protector colocado en la zona trasera del motor. Sin embargo, lo más llamativo es el asiento, esculpido también en madera, pero con unas exquisitas formas anatómicas.

Como no podía ser de otra manera, la selección cromática de estos italianos resulta impecable. Motor, horquilla y chasis han sido pintados en un discreto negro mate, que contrasta con el elegante depósito bicolor —gris metalizado y negro— con unos preciosos emblemas de South Garage realizados en metal envejecido. El detalle de color lo dan ciertos elementos en tonos dorados, como el freno delantero, los mandos de luces o los tensores de freno y embrague.

Neumáticos Firestone de perfil cuadrado montados sobre llantas de radios, puños encintados con cuero, manillar cromado… Todo elegido para realzar esa sensación de estar ante una moto fabricada hace varias décadas, hasta que fijamos la vista en el par de silenciosos gemelos que monta. Sí, están fabricados de manera artesanal utilizando fina chapa de titanio, pero su forma no puede dejar de recordar a los utilizados en las actuales motos de Gran Premio. Podría parecer que este detalle estropearía el resto del trabajo realizado, y, sin embargo, encaja de una manera sensacional.

Y esto es solo lo que se aprecia dando un primer repaso a la Nerboruta, mirando con detenimiento aparecen detalles de verdadero artesano. Una moto única en la que se hace notar la calidad y el buen hacer, sin necesidad de ser llamativa. Eso es la elegancia.

Texto: Tony Soul

Fotos: Enzo Carucci