UNA BMW R 1150RT LLEGADA DEL FUTURO

Desde Gdansk, Polonia, nos llega una motocicleta que no admite definiciones. Al frente del proyecto Jack Watkins, un diseñador mecánico, que además imparte clases en la Universidad Tecnológica de Gdansk, cuando su trabajo a jornada completa en una empresa industrial se lo permite.

El proyecto que tenemos enfrente es un laborioso ejercicio de diseño en donde se invirtieron una indigente cantidad de horas para diseñar los casi 300 componentes únicos que se fabricaron exclusivamente para esta motocicleta. Aunque sin el gran apoyo del taller Moto Spec de Gdansk, propiedad de Mateusz Kozlowski, donde se realizó el ensamblaje, nada de esto hubiera sido posible.

Jack nos reconoce que la idea original era la fabricación de una cafe racer, pero a base de muchas horas detrás de la pantalla de un ordenador, no recuerda exactamente cuando abandonó ese concepto inicial, por uno mas atrevido y difícilmente encajable en una categoría o etiqueta. Así que digamos que la moto de Jack es estilo libre.

De la moto original, una BMW 1150RT solo se distingue el motor y la transmisión, el resto de componentes han sido removidos y sustituidos por otros fabricados a la medida del proyecto bautizado por Jack como “Watkins”.

En el año 2009 Stellan Egeland creo una motocicleta rompedora, llamada BMW Harrier, con un sistema de amortiguación y dirección nunca visto. Jack se propuso reproducir esa suspensión motivado por sus ganas de conocer su funcionamiento, y pensando que el resto que vendría no le supondría mayor complicación. ¡Nada mas alejado de la realidad!

Los proyectos se complican tal cual sea tu capacidad de perfección, y Jack quería una moto que dejara huella aportando grandes dosis de innovación. Así que con un tanque debajo del asiento, los amortiguadores delanteros horizontales, el escape con 84 tornillos… y los demás componentes únicos, el asunto se complicó.

La parte más difícil del proyecto fue un todo. Para un ingeniero, esposo y padre, no resulta fácil sacar horas para invertir en un proyecto como este, y sentarse, enfocarse y darle caña para que todo avance, a veces puede resultar imposible, y más aún, después de más de 1200 horas invertidas.

Jack nos reconoce la satisfacción personal de ver concluida su obra y que con todo el aprendizaje recibido la próxima no tardará mucho en llegar. Esperemos que así sea y nos vuelva a deslumbrar con semejante alarde de diseño.

Fotos Maciej Bejma

Jack Watkins sitio web / Facebook