BMW RT80 by Post Coitum Motorcycles

Y os preguntaréis de dónde demonios sale ese nombre para un taller custom… Y sí, es tal cual lo habéis leído. Vamos a intentar explicarlo.

Omne animal post coitum triste est, esta es la frase original que nuestro constructor decidió acuñar como nombre de su taller. Os contamos… Esta frase se le atribuye a Galeno, un médico romano del siglo II d. C., considerado el padre de la medicina moderna (todavía hoy en día, y como cultismo, utilizamos su nombre para designar de forma genérica a un médico).

La expresión post coitum tristitia parece designar un estado de decaimiento, cansancio y abatimiento físico, pero también de sosiego, sentimiento de culpa y melancolía, que se produce en la fase del período refractario que deriva del orgasmo en la secuencia de nuestra respuesta sexual.

Nuestro constructor Matúš Gajdoš —de tan solo veinticinco años, y que vive en Vráble (Eslovaquia)—, mientras cursaba sus estudios en Italia, vio que, a diferencia de su país, el sol brillaba buena parte del año y que la afluencia de motos en la ciudad y carreteras era remarcable. Así que —dada su afición a las dos ruedas desde los seis años, y con ese no parar de ver motos todo el día—, decidió que al volver a su país no pararía hasta conseguir construir su propia moto, una custom, su primera custom.

Cuando llegó a casa empezó a buscar en el mercado alemán una Boxer que le gustara, ya que pensó que sería la mejor opción después de tanto tiempo fuera de casa viendo revistas custom y en pleno auge del custom en Europa. Y una RT80 se cruzó en su camino, con 55 000 kilómetros y un estado decente, una moto de 1992.

Tras arreglar los papeles de importación y registrar la moto en el país de residencia, se lio la manta a la cabeza —no sin antes tirar de amigos, en este caso de su amigo Matús, experto mecánico que se encargaría de la parte más técnica, y del propietario, quien se encargaría del diseño y finalización de la moto—.

(Más abajo os desvelaré el misterio sobre el nombre del taller, ya se que de momento lo hemos obviado…)

Hicieron una limpieza estética total de la moto, eliminando los elementos superfluos para conseguir una imagen minimalista. Fue un trabajo tedioso y un aprendizaje constante, lleno de sorpresas, decepciones y muchas cervezas; que al final eclosionó en un básico del custom. Es un homenaje a una de las bases más usadas en la actualidad, ni mejor ni peor que otras muchas que hemos visto, pero tan simple y concreta que nos ha encantado.

Subchasis recortado al mínimo para alojar un asiento monoposto y una pintada en Rojo Candy brillante, llantas de serie, las típicas defensas BMW con sus focos alojados en las mismas, unos escapes para mejorar la salida de gases y de paso atronar un poco a los vecinos y… ¡et voilà!, una Street Tracker para todo uso, simple, bonita y fácil.

Y ahora el misterio. Como hemos dicho y habéis leído, Galeno pensó en esta sensación de desamparo posclímax de los mamíferos. Y esta frase la aprendió nuestro constructor mientras estudiaba en Italia… Así que pensó que si el ser humano se queda triste tras practicar una de las cosas más bonitas de este mundo… tal vez lo mejor para solucionar esa sensación de tristeza, lo ideal sería que después de… nos fuéramos a darnos una vuelta en moto para solucionar este engaño genético que todos sufrimos (al menos según Galeno)

De modo que ya sabéis, amigas y amigos, id en moto para solventar todo tipo de tristeza. Ya sea después o antes de relacionarnos íntimamente con quien sea. Porque, durante, lo veo un poco complicado…