Buick Centurion, una expresión de optimismo.

El Buick Centurion es uno de los exponentes de la concepción del automóvil del futuro que había en Estados Unidos en los años 50, una época de optimismo y fe en el progreso.

Desde los aviones a reacción hasta los electrodomésticos, la tecnología se convirtió en algo familiar para la sociedad americana de los 50. Al proyectar ese progreso técnico hacia el futuro, se extendió la convicción de que, en el mundo del mañana, todo sería más rápido, más cómodo y más fácil. Esta convicción quedó perfectamente plasmada en los prototipos futuristas que concibieron los tres grandes, Chrysler, Ford yGeneral Motors. Este último grupo creó, en 1949, la exposición anual Motorama, donde alimentaba el ansia que tenía el público por ver los coches del futuro. De las ideas que presentaban, unas eran descabelladas y otras, premonitorias.

 

La estrella de Motorama 1956 fue el Buick Centurion.

 

Se trata de un cupé de dos puertas y cuatro asientos, con una carrocería de fibra de vidrio de dos colores: un rojo sólido, en la parte superior, y blanco metalizado, en la inferior. Como era común por la influencia aeronáutica, todo el techo es de cristal, como si fuera una carlinga. Otros rasgos, inspirados en los entonces modernos reactores, son los faros, con un marco que se asemeja a una turbina, las tomas de aire en el capó, para la ventilación interior, y los dos elementos cromados traseros que integran las luces y las salidas de escape.

 

 

El interior, de formas igualmente futuristas, está tapizado con cuero rojo y decorado con elementos cromados. Tiene detalles curiosos, como un reloj digital o un mando giratorio en el volante que servía para seleccionar el modo de la caja de cambios automática.

 

A diferencia de la mayoría de los prototipos de la época, con sistemas de propulsión imaginarios (desde pilas de combustible hasta reactores nucleares en miniatura), el Buick Centurion realmente funcionaba. Tenía un motor V8 de 5,7 l de cilindrada y se le atribuían 325 CV de potencia máxima.

Entre los dispositivos futuristas que presentaba, hay dos que se han hecho realidad. Uno era un automatismo eléctrico que adelanta los asientos delanteros para facilitar el acceso a las plazas traseras. El otro era una cámara de televisión cuyas imágenes se reproducen en un monitor del salpicadero, para controlar lo que hay por detrás del coche.

 

El Centurion es obra de Charles Chuck Jordan, quien, en 1949, con 22 años, y cuando aún era estudiante en el MIT, comenzó a trabajar en General Motors. En 1957, un año después del Centurion, formó parte del equipo de diseño de Cadillac, del que sería responsable, en 1959. Tras su paso por GM Europa y trabajar en Opel, fue vicepresidente de diseño de General Motors, entre 1986 y 1992. Además del Centurion, es el autor de prototipos como el Oldsmobile Aerotech o los coches de producción el Buick Reatta, el Chevrolet Caprice o el Cadillac Seville STS.

El Buick Centurion no acabó en una prensa o achatarrado, como algunos de los prototipos de los 50. Fue, directamente, al Museo Sloan (Michigan), donde sigue actualmente y se puede ver junto con otros modelos de producción, prototipos y artefactos del siglo XX.