Curro Coronel, el hatter de la mina

Nació en un barrio humilde del pueblo minero de Linares (Jaén) y llegó a convertirse en jugador profesional de baloncesto, pero cuando decidió dejarlo todo y poner rumbo a Londres para desarrollar su creatividad, la inspiración llamó a su puerta en forma de sombrero: ahora es un hatter de prestigio que ya ha pisado alguna de las mejores pasarelas del mundo y, que con su estilo auténtico y transgresor, cautiva a todo el que le conoce.Los sombreros que elabora, soplete en mano, de forma totalmente artesanal, son como él: potentes, diferentes, atrevidos, impactantes y muy, muy auténticos. Ya han deslumbrado en la Semana de la Moda de Nueva York, han aparecido en más de una escena de Óscar Jaenada y se han colado en algún que otro directo de Leiva. Enamoran a los japoneses, a los londinenses… y a todos los que tienen un estilo propio, un rollo distinto. Tiene lista de espera y, cuando le encargan algún sombrero a medida, termina por escoger a los clientes con los que verdaderamente se siente identificado. Curro Coronel no es para cualquiera.

Pese a la exclusividad que le rodea, y a las esferas tan cosmopolitas en las que se mueve como pez en el agua, nunca olvida sus raíces. Es más, las lleva siempre por bandera… e incluso forman parte de la imagen de su marca. Junto al fieltro y a la piel de alta calidad, siempre utiliza en sus colecciones materiales como el estaño, la plata y el plomo… minerales que, tradicionalmente, han sido fuente de sustento para la mayoría de las familias del barrio minero de Arrayanes (Linares, Jaén) donde nació y se crio.

Revival of the Machine: —En una etapa anterior de tu vida, estabas centrado en el baloncesto. En Sevilla, incluso llegaste a coincidir con algunos de los que, en la actualidad, son los mejores. ¿Echas de menos algún aspecto de tu vida anterior?

Curro Coronel: —No, acabé muy quemado de basket y de disciplina, aunque pronto realizaré algún shooting relacionado con ello.

RM: —¿Qué te llevas de aquella etapa?

CC: —Los viajes interminables junto a mi padre, los nervios antes del partido de mi madre o la esperanza de mi hermana porque fuera una estrella. Te llegas a dar cuenta de que los tuyos (familia) son y serán siempre el eje central de tu vida.

RM: —¿Qué te llevó a cambiar de rumbo hacia la moda?

CC: —Siempre me ha gustado la moda. Simplemente, al dejar el basket, lo que era curiosidad se convirtió en verdadero interés y, puesto que le podía dedicar más tiempo, comencé a trabajar en tiendas multimarca y a viajar a ferias de moda para conocer cómo funcionaba realmente el sector.

RM: —¿Qué es para ti la moda y qué papel dirías que juega en tu vida?

CC: —La moda juega un papel importante para mí, es creación pura y dura. Lo cierto es que soy una persona a la que no le gusta la influencia de otros para crear, pero cuando acabas lo que has creado, al revisar la pieza, percibes perfectamente las fases de creación y te das cuenta de que, aun indirectamente y sin notarlo, te llenas de fundamentos la cabeza, que luego puedes expresar con las manos, en mi caso.

RM: —Empezaste con tiendas multimarca, pero aquello no acabó bien… ¿Qué dirías que aprendiste?

CC: —Aprendí, una vez más, que hacia atrás ni para coger impulso.

RM: —¿Cómo llegaste a convertirte en hatter?

CC: —Siempre vi este accesorio como algo más. Lo demás se hizo realidad con mucho trabajo y pasión. Cuando amas algo, el público lo percibe siempre.

RM: —¿Qué papel crees que juega en la moda actualmente un accesorio con tanta historia como el sombrero?

CC: —Cada vez está teniendo más relevancia, por eso hay que diferenciarse y no parar de crear.

RM: —Has vivido en Londres, has podido presentar tus creaciones en escenarios tan importantes para la moda como Nueva York, y ahora te has establecido en Ibiza… pero no olvidas tus orígenes. De alguna manera, también has sabido plasmar tus raíces en tus sombreros… Explícanos qué significa tu logo y qué elementos suelen tener en común tus creaciones.

CC: —El logo básicamente son dos ‘’C’’ contrapuestas por las iniciales de mi nombre y apellido. El cigarro sobre la ‘’C’’ izquierda —antiguamente, para los mineros de la época, el cigarro o el poder fumar denotaba una clase social alta— siempre se ha asociado a lo prohibido, y yo soy muy hater con todo esto —cuanto más se me ha prohibido algo, mejor y con mayor calidad lo he realizado—. Y el mondadientes que cruza la ‘’C’’ de la derecha los mineros lo usaban como avisador, por el cambio de color del palillo, una vez que habían entrado en el pozo minero, podían comprobar si había escapes de gas cerca, pues la madera del palillo se convertía en negro carbón.

RM: —¿Y en tu look? ¿Dirías que de algún modo se ven también reflejados tus orígenes?

CC: —Por supuesto, como diría mi vieja: “Es que eres calcaíto a tu padre, hijo”. Creo que en mi familia tenemos un gusto y estilo especial. “Siempre hemos creado grandes cosas con muy poquito en la despensa”.

RM: —Además del sombrero… ¿hay alguna prenda o accesorio imprescindible para ti?

CC: —Anillos, pañuelos y gafas; con esto, aunque vaya en bolas, junto a un sombrero ya me siento vestido.

RM: —La primera colección se la dedicaste a tu padre, aunque no siempre has podido tener a tu familia tan cerca como quizá te hubiera gustado… ¿Qué papel juega tu familia en esta etapa de tu vida?

CC: —Están muy contentos por ver que el trabajo sale a luz tarde o temprano. Pero, como padres que son, se preocupan hasta por tu respirar, son la mayor fuente de inspiración que tuve nunca.

RM: —¿Cómo ven tu profesión?

CC: —Creo que flipan. Mi padre, de hecho, no va sin sombrero por Linares ni a por el pan.

RM: —Uno de tus lemas: Dare to live… Cuéntanos qué significa esa frase para ti.

CC: —Todo. Lo saqué de un poema de Charles Chaplin que me dejó bastante pensativo, y me hizo recapacitar sobre la forma en que llevaba mi vida hasta el momento. Solo sé que aquí no nos vamos a quedar ninguno. Cuando se consuma el último cigarro, más vale que, al bajar el telón, esté la peña aplaudiendo, porque si no, vaya vida triste que has llevado.

RM: —¿Qué dirías que te inspira a la hora de trabajar?

CC: —Siempre lo he dicho, que todo aporta si eres listo y capaz de sacarle el lado bueno, o lo que a ti te haga crecer, y de eso se trata.

RM: —¿Cuál dirías que es el claim de tu marca… o tu filosofía de trabajo?

CC: —Realidad, pero con el término de autenticidad. Me he reinventado varias veces en mi vida hasta encontrar este mundo de arte, el cual te das cuenta de que siempre ha sido el más cercano y lo tenías frente a ti.

RM: —¿Qué dirías que diferencia tus creaciones de las del resto de diseñadores en tu sector?

CC: —Personalidad. No encuentro a nadie que haga mis procesos, ni las shapes de mis sombreros.

RM: —Hasta ahora, ¿qué clientes dirías que te han marcado más y por qué?

CC: —Mi brother Óscar Jaenada. Es de estas personas que te dejan fluir y te llenan de buena vibra. Personas reales es lo que necesita este mundo, aparte es embajador de la marca.

RM: —La música también juega un papel muy importante en tu vida… ¿Alguna canción que te defina?

CC: —We are your friends, de Justice. Mi compadre Landry me la canta todo el rato, tenemos un nexo artístico muy fuerte.

RM: —A diferencia de otros mercados —y pese a que distribuyes en tiendas de Madrid, Barcelona o Linares—, España no es tu principal mercado. ¿A qué crees que se debe?, ¿piensas que eso acabará cambiando?

CC: —Tengo que hacer una colección más barata para España y que se pueda consumir. Soy coherente con la mier… de políticos que tenemos y lo que han hecho con el mejor país del mundo.

RM: —¿Cómo te ves de aquí a unos años?

CC: —Feliz, con familia y siguiendo aprendiendo.

RM: —¿Algún proyecto nuevo en mente?

CC: —Miami, Tulum, México DF, New York City, Los Ángeles, Tokio.

RM: —Y para acabar… ¿Algún sueño por cumplir?

CC: —Vivo dentro de él, y espero no despertar jamás.

Estamos seguros de que a Curro le espera un futuro prometedor, porque para eso se lo está labrando a pico y pala. Muchas gracias por compartir un pedacito de ti con nosotros.