Destination Yamaha Iceland: Hasta el año 2015 era legal matar a españoles en Islandia!

Después de la vuelta al mundo en 80 días con el proyecto Globalrider, me qued El proyecto pronto tuvo nombre, Destination Yamaha Iceland, y gracias a la ayuda de Yamaha, Sigfox e Inspiralia pudimos llevarlo a cabo.

Finalmente, reunimos a dieciocho riders que no solo rodaron por esta maravillosa isla, sino que había todo un contexto histórico que queríamos sacar a la luz. Siempre he considerado que viajar es aprender, y, cuando uno se encuentra en el lugar de los hechos, parece que todo traspasa los poros.

Elegimos Islandia porque es una isla muy curiosa en cuanto a paisajes, suficientemente dura, en cuanto a clima, como para poner a prueba a cualquier overlander y, sobre todo, porque había una historia íntimamente ligada con España, el Spánverjavígin.

La historia se remonta al año 860 de nuestra era, cuando el vikingo feroés Naddoddr descubre esta isla por casualidad cuando navegaba rumbo a las islas Feroe desde Noruega.

Pero adelantamos la historia de Islandia hasta llegar al año 1615, cuando era común ver navegantes españoles, fundamentalmente vascos, capturando grandes cetáceos en alta mar para comerciar con su carne y aceite. Islandia era un punto de intercambio comercial y trueque. La relación entre vascos e islandeses era inmejorable, tanto que hasta había un dialecto en común mezcla de islandés y euskera. Pero, en 1615, todo se torció.

Una fuerte tormenta proveniente del Ártico destruyó barcos vascos en las rocosas costas del Vestfirðir, fiordos del oeste, y 80 marineros quedaron atrapados en la isla. Algunos de ellos pudieron regresar en otras embarcaciones a España, pero 32 de ellos se quedaron. El Spánverjavígin se traduce como el asesinato de los españoles, y es que luego de varias escaramuzas, por ambas partes, estas fueron in crescendo hasta que una comisión islandesa resolvió que debía aplicarse la pena capital, la ejecución de los españoles.

La persecución duró varias semanas y culminó con la muerte de todos los españoles en los fiordos del oeste. El rey de Dinamarca promulgó una ley por la que se autorizaba dar muerte a cualquier español que se acercara a la isla. Curiosidades de la historia, esta ley estuvo vigente hasta el año 2015.

Con estos sucesos debajo del brazo y 402 años más tarde, éramos otros los españoles que recorreríamos la isla recordando estos acontecimientos. Llegó el 3 de julio, día de partida. Teníamos que recoger las motos en el puerto de Reikiavik, habían llegado por barco en un contenedor de 40 pies y en menos de 3 horas estábamos siendo recibidos por las autoridades de Reikiavik para dar la salida oficial del Destination Yamaha Iceland.

Desde Reikiavik, viajamos por el famoso y archiconocido Golden Ring. Un circuito de unos 400 kilómetros donde se concentra lo más conocido de Islandia, los géiseres, las grandes cascadas, la dorsal Mesoatlántica donde se separan las placas tectónicas de Europa y América, cráteres de antiguos volcanes extintos y paisajes lunares donde los astronautas de las primeras misiones de la carrera espacial entre Estados Unidos y Rusia probaron equipos de supervivencia.

Dejando atrás el Golden Ring, el equipo se dirigió hacia Landmannaleið, donde montamos las tiendas en las termas de Landmannalaugar, un lugar mágico, tras vadear un par de ríos y transitar caminos serpenteantes bastante técnicos.

Así fuimos recorriendo la isla en sentido antihorario, siguiendo la ruta Número 1, donde los paisajes son increíbles y, a pesar de la fina y persistente llovizna, no se pierde su magia. Cascadas y cascadas parecen caer del cielo, algunas anchas y caudalosas, otras largas y finas como un velo de seda. Uno se queda estupefacto admirándolas.

Algunos kilómetros más allá, llegamos a Vík. Un minúsculo pueblo cercano al famoso glaciar Vatnajökull. Pero aquella noche sufrimos la peor tormenta de toda la travesía. Vientos que superaban los 80 km/h y una copiosa lluvia que hizo interminable la llegada del amanecer.

Continuamos rumbo al este. Nuestro paso por paisajes tan cambiantes era realmente estimulante, como cuando llegamos al lago Jökulsárlón, debajo del glaciar Vatnajökull.

Nos despedimos de la única foca que estaba nadando entre los témpanos y seguimos para hacer noche en Djúpivogur, un pequeño puerto pesquero muy pintoresco. Desde aquí, bajo mi punto de vista, viajamos por una de las rutas más bonitas de toda la isla. Un camino serpenteante entre las montañas y el mar que se encontraba a escasos metros de nuestras ruedas.

Nuestro destino era llegar a Möðrudalur, muy cerca del volcán Askja, en el centro de la isla, y divisar el pequeño lago Viti, punto emblemático de quienes osan llegar a este rincón perdido de Islandia.

A partir de ahí, nos quedaba el gran norte y los fiordos de oeste, por lo que decidimos llegar al punto exacto donde se une el mar de Groenlandia con el mar del Norte. Es un faro que se llama Langanesviti. Por suerte, el tiempo acompañó y pudimos llegar a este otro punto remoto de la isla por la que fue sin duda la pista más divertida y bonita.

Ya rumbo hacia el oeste, recorrimos el gran norte haciendo avistaje de ballenas, conociendo a los famosos frailecillos que hay por miles y pueblos inimaginables como Húsavík, Akureyri o Hólmavík. Desde este último pueblo, nos adentramos en la península que alberga los fiordos del oeste, donde ocurrieron aquellos hechos, por lo que nuestro objetivo era llegar al pueblo de Bolungarvík y colocar una placa metálica en memoria de los balleneros españoles asesinados.

Y así fue. Las autoridades oficiales, encabezadas por la alcaldesa de Bolungarvík, nos dieron una cálida recepción y pudimos colocar, junto al faro principal en la entrada del puerto, aquella placa metálica. 66° 09′ 07.3″ N 23° 12′ 32.9″ W.

Islandia es el país ideal para recorrer en moto y tienda de campaña. Un lugar de paisajes cambiantes y grandes espacios abiertos donde vas a percibir la naturaleza en todo su esplendor. Un país volcánico, de hielo y fuego, de historias, aroma a mar y petricor.