Go Before You Die- Hotel Banke, Paris

La ciudad del amor posee una elegancia natural, fruto de la mezcla del romanticismo, arte, cultura, moda, arquitectura, diseño, gastronomía y lujo que se respira en sus calles. En pleno centro de la ciudad, encontramos un hotel exclusivo que representa a la perfección el carácter parisino. Alojarse en él es un sueño hecho realidad.

Inaugurado en 2009, el hotel Banke se encuentra en pleno corazón de París, en el barrio de la Ópera, muy cerca del bulevar Haussmann. Forma parte de Derby Hotels Collection, una de las empresas hoteleras de mayor prestigio en nuestro país, fundada 1968 y propiedad de la familia Clos, que actualmente cuenta con veintitrés establecimientos de lujo, repartidos por Barcelona, Madrid, Londres y París.

El edificio, que data de principios del siglo XX (1917), es obra de los arquitectos Paul Friesé y Cassien Bernard y, en origen, fue una antigua sede bancaria del Crédit Commercial de France. Su majestuosa fachada se impone en la confluencia del bulevar Lafayette con la calle Pillet Will, conun estilo que hace revivir la magia de la Belle Époque de París.

El hotel Banke promete una experiencia llena de lujo, sofisticación y comodidad a sus huéspedes, e introduce un toque de fantasía en el suntuoso universo de la hostelería parisina. Su primera vocación, como establecimiento bancario, puede apreciarse en los generosos volúmenes de su vestíbulo y en un sinfín de detalles conservados por voluntad de Jordi Clos, como los medallones que se exponen entre las arcadas del pórtico exterior o en rincones exclusivos como la Salle des Coffres.

Inaugurada en mayo 2017, se trata de una sala plagada de historia, que alberga 250 cajas fuertes antiguas del banco. Es un lugar idóneo para celebrar un cóctel o una fiesta privada de una manera diferente que dejará boquiabiertos a los invitados. Originariamente, existían tres salas como esta en el edificio, pero la famosa inundación del Sena arrasó con las otras dos en 1910.

La decoración del hotel está escogida al detalle y se distingue por un eclecticismo acogedor, con estilo y personalidad propia. Como guiño a la pasión por el arte egipcio de la familia Clos, un ojo de Horus, a los pies del elegante pórtico de entrada, representa la idea de plenitud y de integridad que simboliza. Este amuleto, promesa de una estancia inolvidable, invita al visitante a entrar en un espacio privilegiado.

La fusión entre un exterior clásico y un interior sorprendente se aprecia en elementos como la gigantesca araña dorada del vestíbulo, que contrasta con las exquisitas y ligeras cortinas de color bermellón. Hecho a medida para este espacio monumental, el mobiliario juega con los excesos: sofás Chesterfield XXL de cuero mate color oro y el desequilibrio ligeramente arcaico de un sillón de cuero rojo definen una atmósfera de serenidad, al cobijo de la ciudad.

Como todos los hoteles del grupo presidido por Jordi Clos, y para deleite de sus visitantes, el hotel Banke acoge en su interior una singular colección de joyas y de obras de arte —antiguo y contemporáneo— de valor inestimable, que imprime el sello y la identidad de la familia Clos. Cada planta del hotel alberga objetos únicos procedentes de todos los continentes y civilizaciones, que ocupan las vitrinas de los diferentes niveles y las alcobas de las más bellas suites.

Por mencionar algunas de estas piezas de museo, entre la colección de joyas procedentes de diferentes regiones y culturas, se encuentran: joyas de Papúa Nueva Guinea, como el collar ritual elaborado con conchas de caracol marino y de cauri, utilizado por las jóvenes Inawaya para bailes ceremoniales (región del golfo de Papúa, siglo XX); o un collar de calaveras de murciélagos utilizado por los chamanes (región del Monte Hagen, finales del siglo XIX). También podemos encontrar un cinturón enhebrado con colmillos de jabalí y conchas de cauri, o incluso joyas de China adquiridas en Sotheby’s (Nueva York y Londres) y en Chritie’s (Londres), así como diferentes colecciones privadas, de mediados y finales del siglo XX.

Las noventa y una habitaciones del hotel Banke son espacios diseñados para escapar del tumulto urbano y encontrar la quietud delicada del lujo. Los detalles de la distribución en las habitaciones son muy distinguidos: tonalidades crema y chocolate, cortinas púrpura, parqué en el suelo y alfombras de cuero trenzado, altas cabeceras de cama de cuero de Damasco, mobiliario de diseño… Desde la habitación más pequeña hasta la suite más imponente, el confort es absoluto, adornado con la calidez de los materiales más nobles. En los cuartos de baño, destacan los mármoles más hermosos, aunque los más atrevidos están cubiertos con baldosas de mosaico plateado.

El hotel Banke, además de sus exclusivas habitaciones y suites, también ofrece seis salas de congresos y banquetes, dotados de un moderno equipamiento tecnológico, e ideales para organizar eventos privados o profesionales. Aparte, el bar y el restaurante, ambos abiertos a todo el mundo, combinan con éxito la cordialidad española con el lujo de los mejores palacios. La elección de un estilo heterogéneo se aplica también al mobiliario de estos espacios, donde encontramos la transparencia de los taburetes Ghost, diseñados por Philippe Starck, o las sillas Smoke de Mooi, del diseñador Maarten Baas.

El Lola Bar, situado en el Lobby del hotel, es un punto de reunión ideal para tomar un aperitivo. Su espacio es cosmopolita y elegante, perfecto para disfrutar de una selectísima carta de cócteles en una de las atmósferas más chics y glamurosas de París.

Sin duda, recomendamos encarecidamente a los huéspedes no dejar el hotel sin disfrutar de las sorpresas que les depara el restaurante Josefin, que propone una gastronomía de fusión de inspiración asiática y mediterránea, con un guiño a la cocina parisina. Un concepto gastronómico basado en la combinación sutil de sabores en torno a los productos de temporada.

En este ambiente único, los residentes del hotel se cruzan con hombres de negocios del barrio,amantes de la moda recién salidos de los grandes almacenes y aficionados a lugares exclusivos: aquí, todos disfrutan de un refugio apartado del ritmo ajetreado de la ciudad, donde el tiempo se detiene.