Histórico de Montecarlo, el Rallye de las leyendas…

Tras el buen sabor de boca del Rallye Monte-Carlo Historique 2017, el equipo Seat Coches Históricos ha regresado este año a los míticos tramos monegascos con Salvador Cañellas y su inseparable copiloto Daniel Ferrater a los mandos de un espectacular Seat 124 Especial 1800 grupo 4, réplica exacta del modelo con el que hicieron historia en 1977. Además, han participado un 1430 y un 127, ambos pilotados por periodistas del motor.

Por renombre y complejidad, el de Montecarlo es el paradigma de los rallies históricos. Se disputa, desde 1998, respetando el formato original, en carretera abierta, y con la complicación extra del hielo y la nieve habituales de los Alpes Marítimos; hecho que, prácticamente, obliga a llevar varios neumáticos de repuesto —normales y de clavos—, y, si es posible, un ouvreur no está de más. A diferencia del rally de Montecarlo del WRC, que se celebra dos semanas antes, el Montecarlo Histórico es una carrera con carácter, compleja y dura, como las de antaño. Tremendamente emocionante también, no solo para el que tiene la suerte de disfrutarla a bordo de algún coche mítico fabricado entre 1955 y 1980, sino también para los fieles espectadores que no temen el frío.

Para realizar esta prueba de regularidad, el Automobile Club de Mónaco solo provee un esbozo de roadbook con los puntos principales de paso, así que los participantes optan normalmente por prepararse antes todo el recorrido y hacerse su propio libro de ruta. Como es tradición, la salida del rally Montecarlo Histórico se realiza desde seis ciudades europeas: Oslo, Glasgow, Bad Homburg, Reims, Barcelona y la propia ciudad de Mónaco.

Este año, 38 de los más de 300 participantes de la 21.ª edición del Rallye Monte-Carlo Historique salieron, el 2 de febrero, desde la Ciudad Condal con destino a Valence, localidad francesa que se encuentra a 1 440 kilómetros de distancia. Una vez completada la concentración y sin descanso, se cubrieron los dos primeros tramos del rally, que terminó el miércoles 7 de febrero, y además de la etapa de concentración tuvo una de clasificación (domingo 4), una común (lunes 5) y la etapa final tras la bajada Turini (entre el mediodía del 6 y la madrugada del 7), a imagen del antiguo Monte.

En la salida de Barcelona, establecida en el puerto marítimo, hubo gran variedad de coches: Porsche, Renault, Volkswagen, Alfa Romeo, Fiat, Mercedes, Panhard, Mini… con equipos de hasta siete coches, como el FP Automobile galo, entre los que destacaban los R5 Alpine Calberson y un R12 Gordini impecable. Pero, sin duda, entre todos ellos destacaba el flamante Seat 124 de Salvador Cañellas y Daniel Ferrater. Después de los buenos resultados obtenidos el año pasado, y 41 años después de su gran gesta, no podían faltar a la cita monegasca con la que forjaron su leyenda.

Contra todo pronóstico, Seat colocó tres coches entre los diez primeros en 1977, en una de las ediciones más duras del célebre rally histórico de Montecarlo. Aquello llenó las portadas de los periódicos de la época, se trataba de un hecho inédito para los automovilistas de nuestro país en la historia de esta prueba. Se disputó entre el 22 y el 28 de enero, fue la primera ronda de la temporada del Campeonato Mundial.

Los equipos formados por Antonio Zanini-Juan José Petisco y Salvador Cañellas-Daniel Ferrater —al volante de dos Seat 124—, quedaron tercero y cuarto de la general, respectivamente. La pareja formada por Salvador Serviá y Jordi Sabater, a bordo de un Seat 1430, quedó en séptimo lugar, a 25 minutos y 55 segundos del vencedor, el italiano Sandro Munari, con un Lancia Stratos. Por cierto, fue el único piloto que hasta entonces se había impuesto en esta célebre cita en cuatro ocasiones (cómo no, el trono actualmente lo ostenta Sébastien Loeb).

El motor de los 124, con los que participaron Zanini y Cañellas en 1977, era un 1 840 cc, con culata de 16 válvulas, y dos carburadores verticales Weber 48 cuya potencia alcanzaba los 200 CV a 7 000 rpm. Llevaban radiador de aceite y un cárter especial de siete litros de capacidad. Esta berlina de 4 puertas medía 4 042 mm de longitud, 1 611 mm de ancho y 1 420 mm de alto con una distancia entre ejes de 2 420 mm y 932 kg de peso, y llevaba transmisión de cinco velocidades.

La suspensión delantera era por ruedas independientes y la trasera de eje rígido guiado por cuatro barras longitudinales y una barra Panhard. Llevaban tres amortiguadores por cada rueda delantera y un sistema de frenos de discos ventilados y cuatro pistones por disco. Los neumáticos eran Michelin con llantas de ocho pulgadas, y los faros eran dos ópticas halógenas, dos de largo alcance y dos “cuneteros” CIBIE.

El modelo de producción comenzó a fabricarse en serie en 1968 bajo la licencia FIAT en las factorías de la Zona Franca de Barcelona y de Landaben (Pamplona). El modelo de calle tuvo gran aceptación entre los taxistas (aunque no llegó a tener versión diésel), y aunque nadie esperaba que despuntase en las carreras, lo cierto es que el 124 fue uno de los vehículos de competición más importantes de la década de los 70, con el que la marca española comenzó su exitosa trayectoria en el mundo de los rallies (tanto en su versión 1600 TC como en la más potente 1800 grupo 4).

En España, Seat logró el título de Campeón de Marcas desde 1973 hasta 1979, y el Campeonato de Pilotos entre 1972 y 1977, con Salvador Cañellas, Jorge Bäbler y Antonio Zanini. En este periodo, la marca española participó en 104 rallies con 39 victorias y un total de 96 podios. En los campeonatos regionales, obtuvo 250 victorias y más de 750 podios. En el ámbito internacional, Seat obtuvo cinco victorias en el Campeonato de Europa y Antonio Zanini fue subcampeón de Europa en 1976 y 1979.

En 1979, a raíz del abandono de la tutela de Fiat, Seat Competición puso fin a su existencia. Se cerró así un ciclo en el que los famosos taxis —tanto el Seat 124 como el 1430— fueron parte imprescindible de una etapa fundamental para el deporte del automóvil en España.