Homenaje a Big Daddy.

Replicar coches que han desaparecido hace mucho tiempo es difícil; pero replicar el Mysterion de Ed Roth es, sencillamente, una locura. Entre otras cosas, porque Roth medía a ojo, pero además porque su preocupación por la integridad estructural del coche era escasa (lo que, por cierto, le condenó a una corta existencia). Sin embargo, Jeffrey A. Jones asumió esa misión, hace ya mucho tiempo, solo por gusto. Natural de Bakersfield (California), ha trabajado durante más de cuarenta años como ingeniero petrolero, y, desde pequeño, es un ferviente admirador del trabajo de Ed Roth, sobre todo del Mysterion.

Aunque el resultado final no se ajusta cien por cien al original, la réplica de Jeffrey Jones es la última palabra en Mysterion, a menos que el original vuelva a aparecer como por arte de magia. La clave está en la devoción con la que ha trabajado su creador, que, antes de ponerse manos a la obra, se dedicó durante años a investigar sobre el Mysterion, e incluso llegó a publicar un libro sobre él.

Como Jones señaló en dicho libro sobre el Mysterion, esta especie de Hot Rod es, al mismo tiempo, el más famoso y el menos documentado del artista. Decenas de miles de asistentes a las exhibiciones de coches de mediados de la década de 1960 pudieron verlo en primera persona y hasta se engendró alguna réplica, aparte de la que ha surgido gracias al esfuerzo del propio Jones.

Sin embargo, como marcaba la tradición de Roth, el automóvil surgió por completo de su imaginación (si hubo planos en los estudios de Roth, se desconocen y existen pocas fotografías del Mysterion original antes de su desaparición).

Ed Roth nunca tuvo la intención de hacer rodar el Mysterion por carretera. Su creación tenía el mismo propósito que sus predecesores Outlaw y Beatnik Bandit: promover el negocio de camisetas de Roth en el circuito de exhibiciones de coches de Bob Larivee. Si el coche podía rodar por sus propios medios en los shows, genial. Si no, Roth lo llevaría a la siguiente exhibición de todos modos. El Mysterion nació en 1963, pues Roth quería que estuviera listo para la temporada de shows de 1964.

En principio, la intención era que utilizase un par de V8 de Oldsmobile. Ford, no obstante, le ofreció un trío de V8 de la serie FE poco después de que Roth comenzara la construcción. Uno fue a parar directamente al Chevrolet de 1955 que Roth utilizaba a diario, mientras que los otros dos reemplazaron el lugar pensado para los V8 de Oldsmobile.

De acuerdo con la investigación de Jones, Larivee, que previamente había adquirido tanto el Outlaw como el Beatnik Bandit, se los cambió a Roth por el Mysterion en algún momento de 1965, y luego, un año más tarde, cambió el Mysterion con Roth por otro coche. El Mysterion se guardó entonces en Kansas City y nunca volvió entero a la tienda de Roth, ya que él dijo que solo quería los ejes delantero y trasero y que no le importaba el resto del vehículo. Un niño, llamado Doug Wright, compró los restos, y los tuvo que separar más o menos un año después, cuando sus padres le ordenaron sacar aquellas piezas de su sótano.

Jones, que por aquel tiempo ya era un adolescente muy inspirado por las creaciones de Roth, se comprometió a construir su propia réplica del Mysterion, pero no pudo comenzar el proyecto hasta principios de la década del 2000. Mientras, durante su intensa investigación, descubrió una serie de inexactitudes que se habían publicado sobre el automóvil, algunas de las cuales favoreció el propio Roth (por ejemplo, sobre el tren motriz).

Su investigación también arrojó luz sobre las numerosas fallas del diseño de Roth para el Mysterion. Al analizar las imágenes que obtuvo de Revell, vio rápidamente que Roth no había trabajado en los ángulos del Mysterion, que la carrocería no era uniforme. “Ed, como todos los grandes artistas, no utilizó la cinta métrica en sus creaciones”, escribió Jones. “Esto enfatiza el hecho de que Ed no era un mero preparador de coches, como fueron sus contemporáneos. Fue un artista que usó el automóvil como su medio de expresión”.

Además, si bien varios expertos culparon a la “fragilización por hidrógeno” (por resumir, es la pérdida de ductilidad de un metal debido a la absorción de átomos o moléculas de hidrógeno por parte del metal) de las múltiples grietas que le salieron al Mysterion durante su periplo por los shows de coches a los que asistió, Jones, en cambio, señaló la falta de travesaños en el bastidor —en forma de canal C— como la verdadera razón de sus averías crónicas.

“Entonces, me vi obligado a tomar algunas decisiones difíciles sobre algunos cambios grandes en cuanto a varios detalles del Mysterion”, escribió Jones. “La primera decisión obvia fue: ¿honro la descarada negativa de Ed a usar una cinta métrica y construyo las enormes variaciones de simetría que incorporó al cuerpo del coche, o sucumbo a la necesidad de uniformarlas? La siguiente gran diferencia entre su automóvil y el mío era que yo quería que el mío corriera, y que fuera manejable”.

Al final, Jones decidió construir el cuerpo con el estilo de Roth, pero también con la ayuda de una cinta métrica. “Ya era lo suficientemente difícil hacer coincidir el diseño de Ed con precisión sin asumir la tarea aún más difícil de hacer coincidir variaciones sutiles pero sustanciales en lospaneles del cuerpo”, dijo sobre ello. En cuanto al chasis, Jones localizó todas las piezas correctas, aunque las colocó en torno a un marco de tubo rectangular más rígido. También ahuecó el motor del lado del copiloto —y eligió no instalar la transmisión ahí— para dejar más espacio al copiloto en la cabina ya cerrada de su réplica.

Cuando Dave Shuten presentó al mundo su propia réplica del Mysterion, basado en un proyecto que Mike Scott comenzó en 2005, Jones no dejó que eso le impidiera terminar su propio proyecto. “Más bien, aquello me impulsó más a hacer mi propia versión”, dijo. Una versión que, para incluir más detalles, se basó menos en el kit de Revell del Mysterion y más en su propio estudio del original. En cuanto a las piezas del original, desde hace años, se presuponen en los alrededores de Misuri, pero hasta el día de hoy nadie ha declarado tener ninguna de las piezas que Wright vendió.

Cuando Jones publicó su libro, en septiembre de 2016, solo le quedaban algunos detalles para terminar su fiel réplica, cuyas fotos ilustran este reportaje. “No me preguntes por qué lo hice. Era solo un sueño de toda la vida, una de esas cosas que quería tachar de mi lista de deseos”, declaró en la rueda de prensa. “No tenía otros planes para él más allá que construirlo y conducirlo. Siempre he querido ver el Mysterion rodando por la carretera, y ahora voy a conseguirlo”.

Hace poco que Jones decidió llevar la réplica del Mysterion a la subasta del Petersen Automotive Museum organizada por la prestigiosa casa RM Sotheby’s, en Los Ángeles (California), el pasado mes de diciembre de 2018. Su creación se vendió por 246 400 dólares (casi 217 000 euros). Quizá a algunos no les parezca mucho por el trabajo de toda una vida, pero es el doble de lo que Jones esperaba conseguir por el coche. Él ya era feliz con haber conseguido construirlo y disfrutarlo durante una temporada. Y eso dice mucho de Jones.

“Necesitamos muy poco para ser felices, pero mucha experiencia para comprenderlo”.