John Player Special by One-Up Moto Garage

Y ya no tanto por sus formas, que sí, que tienen ese aire retro y masivo de los coches de antes; con las ruedas delanteras muy gordas, el piloto muy adelantado y elevado y esos grandes alerones… sino también por su mítica pintura, cómo no, basada en una marca de tabaco.

El negro, ese color que algunos dicen que es la ausencia de color y otros dicen que es la suma de todos los colores. El negro macarra, el negro elegante, el negro serio. Puede ser combinado con casi todo el resto de la gama cromática, pero si a ese macarrismo elegante le añadimos el color del lujo, de la distinción, de la extravagancia: el dorado… la combinación nos mata.

Tenemos que pensar en que hoy en día los diseños, tanto de las motos como de los coches de competición, se rigen por otros cánones, que es sumar los máximos patrocinadores posibles. Y eso nos da un aspecto caótico y extracolorido, que muchas veces nos harta. Por no hablar de los gráficos de los cascos… En fin, cosas que no pasaban antes.

Nuestro amigo Taylor, de One-Up (Arkansas, EE. UU.), recibió el encargo de hacer una moto para el padre de un piloto de F1 —este, gran admirador de la saga John Player Special (JPS)—. Taylor ha hecho un trabajo que no consiste solo en pintar una moto de esos colores, sino que en ella hay una serie de reminiscencias que aluden a la mejor época de la F1.

Partió de una CX650 —esa moto que hizo Honda con un bicilíndrico transversal en V como Guzzi, y que parece que lleve dos cazos de hervir la leche en vez de cilindros—, una moto que su versión más vista es el modelo 500 y que en sus dos motorizaciones se usaron para muchos modelos: Cruisers, Racings y hasta una turbo.

Volvemos. Intentó dejar una postura larga y baja como en un F1. Llantas doradas y neumáticos de perfil alto para poder calcar el logo de GOODYEAR. Para la iluminación se buscó un foco lo más cuadrado posible para buscar el look de las parrillas de los antiguos coches de Indy. Se fabricó un tanque en inoxidable que hace un poco más amable las complicadas líneas de la CX.

Barras de CBR anodizadas en negro, con discos de 310 y pinzas radiales. La llanta delantera es de 18 y Taylor quería una 18 para atrás, cosa que complicó la búsqueda, porque todas las CX montaban 17 atrás, menos la CX650E, por la que se tuvo que hurgar en el mercado hasta que salió la unidad donante. Las dos pintadas en polvo dorado.

Para la amortiguación trasera, Taylor pensó en un central de GSXR. Así tendría espacio para redireccionar los escapes por los laterales del mismo, no sin antes reforzar el basculante para soportar el nuevo anclaje por PDS. Subchasis artesanal, motor totalmente rehecho, Motogadget, y dos maravillas Mikuni VM34 para alimentar esta pequeña y preciosa moto.

Vale sí, lo confieso… no me gustan las CX… Bueno… no me gustaban. Es unabase overused en el mundo custom, y supongo que será por su precio y el factor exclusivo de la configuración de su motor. Ha tenido que venir un yanqui, y pintarla de John Player Special, para hacerme cambiar de parecer. Estoy pensando seriamente en pintar algo de JPS. ¿Mi lavadora? ¿La nevera?

Si tengo la misma sensación que cuando veo la CX JPS, soy capaz.

Que estoy mu loco…