La MoreniKa by David el Herrero

Dime que no podré…

Manifiesto BMW K Custom: qué hacer y qué no hacer. Caso práctico número dos: combinar algunos límites, con creatividad.

Y ahora os presento el segundo caso del manifiesto sobre las K. Ahora tenemos una modificación potente y completa, pero con una gran diferencia respecto a nuestro primer ejemplo, puesto que se han conservado el subchasis y el depósito de serie. Aquí es donde la cosa se complica y donde hay que tirar de creatividad; para disimular, esconder y conseguir un producto en el que sus puntos negativos han sido escondidos o disimulados con mucho arte.

A David, herrero de profesión, como podéis imaginar, le surgió la idea de hacerse su propia moto, única y a su gusto. La base elegida fue una K de BMW, tan usada últimamente. En este caso, una 75 del 90. Una vez en casa, recibió la típica ola de críticas de su entorno más “entendido”, esos amigos que cuando estás encendiendo el fuego se acercan y… “que si falta carbón o no hay suficiente brasa o la llama es muy alta…”, “mira, la carne la voy a hacer yo, así que apartaos u os arranco la cabeza”.

 

 

Su idea se llevaría a cabo costase lo que costase y recibiese las ideas que recibiese. Echemos un vistazo de cerca. Horquilla de GSXR adaptada, llantas de R850R e intake de aire en inox pulido, con un K&N en su inicio. Adaptación completa de un amortiguador de R6, tras muchas pruebas, funcionando. Cono “motogepesco” debajo del colín, estriberas retrasadas y, después de desestimar una cúpula setentera como frontal, se acabó decidiendo por una máscara artesanal en forma de diamante, con foco de led en su interior.

 

 

Y una vez repasado el excelente trabajo de David en la parte ciclo y mecánica —que le llevó más de un año—, pasemos a la parte estética y a la razón de haber escogido dos K para este número y dejar las cosas claras ya de una vez por todas.

 

Volvemos a las partes horribles de estas extrañas motos, que no lo son si las dejamos de serie, pero que si las “quitamos”, vemos el desastre.

 

Parte fea número 1: cachas del radiador. Una vez fuera las cachas, nos queda ese raro hueco. David, al querer conservar el mismo, diseñó unas preciosas tapas que redondean el conjunto, de manera que no se echan en falta las anteriores y combinan con el detalle del “portanúmeros” del colín.

 

Parte fea número 2: el maldito subchasis que desciende hacia la rueda trasera. El mismo caso nos encontramos. David quiso conservar el subchasis, pero se dio cuenta de esas feas líneas… ¿Solución? Tampoco es tan difícil… ¡taparlo! Y taparlo bien. Como podéis comprobar, el colín entra descaradamente en el espacio trasero del depósito, escondiendo esa parte que nadie quiere ver. ¡Genial!

Todo el body pintado por el experto Bryan La Tinta, y el trabajo en chapa, como no podría ser de otra manera, ejecutado por el experto y reputado artesano German Derbidson Cornaglia.

Entonces ya podemos decir que las K no son una base difícil, lo difícil es hacer las cosas con gusto, sin límites y creando nuevos elementos como en nuestro primer caso, o jugando a mejorar, con astucia y creatividad, lo que nos viene dado en una base de serie.

La moto funciona bien, es muy, muy resultona, David está feliz. Y su entorno ha tenido que callarse la boca, porque él tenía razón. No quiero volver a oír la frase en relación con las K y sus dificultades: si no sabes, no te metas.

You rocks!