RALLY CÔTE CÔTE

Quizá uno de los rallies más famosos de todos los tiempos sea el Rally Dakar, pero lo que muchos no saben es que, además de a Thierry Sabine, todo se lo debemos a Jean-Claude Bertrand.

En enero de 2019, el Dakar invadirá de nuevo el mundo de los medios de comunicación. Seguro que, en algún momento, volveremos a hablar de la epopeya del que se conoce como el primero que creó el concepto de esta increíble competición, Thierry Sabine, quien pasó a ser leyenda después de su trágico final. Aunque esta versión no es del todo correcta, o al menos, está incompleta. Sabine fue capaz de desarrollar su prueba a la perfección incluso llegó a convertirla en una fecha ineludible en el calendario, sí. Pero lo cierto es que el prólogo de este tipo de prueba lo escribió otro amante de la aventura, menos carismático… y bastante más loco: su amigo Jean-Claude Bertrand.

Con permiso de Eric Cecil y su primo, Neil Vincent (creadores del East African Safari Rally), Jean-Claude Bertrand fue el primero en sentir el verdadero potencial de atracción que acabarían teniendo las vastas extensiones africanas sobre nuestras grises tribus europeas. Desde muy joven, disfrutaba surcando las pistas más salvajes del continente, desafiándose a sí mismo al volante de su pick up, o de cualquier cosa con motor que tuviera a mano.

El virus de la velocidad encontró en él un terreno fértil, y Bertrand acabó participando como aficionado en casi la totalidad de los grandes rallies europeos de la época. La pasión desmedida que sentía por este tipo de carreras y la experiencia que fue acumulando le llevaron a querer organizar su propia prueba.

Quería hacer algo épico. Para eso, ¿dónde mejor que en su amada África? En 1968, Jean-Claude Bertrand decide crear el primer rally de Costa de Marfil, conocido con el nombre de Rally Bandama.

Claramente, su objetivo es superar, en todos los sentidos, el East African Rally, reputado hasta entonces como el más difícil. Y Bertrand llegó hasta el final. Aprovechando todos los contactos que hizo a lo largo de sus peregrinaciones por Europa, Jean-Claude llegó a reunir un buen número de competidores y consiguió la cobertura de la prensa especializada más convincente. En 1969, el Bandama ya estaba en marcha. Su padre lo presentó a los medios como el rally más hermoso y complicado del mundo. Las marcas y algunos de los mejores pilotos del momento acuden a la llamada desde el principio. Siete equipos acaban cruzando la línea de meta y el ganador se embolsa un cheque nunca visto antes en un rally.

Tan seducido por el resultado como los participantes por el rally, Bertrand persevera y mejora en las siguientes tres ediciones. La prueba va ganando cada vez más notoriedad, no solo por la belleza de las comarcas que atraviesa, sino también por el tremendo desafío que supone para los participantes y sus vehículos. Hasta tal punto que la edición de 1972 termina de dar la razón a Jean-Claude Bertrand: su rally es tan sumamente difícil que ningún competidor consigue llegar a la meta.

La mítica revista Echappement tituló el reportaje que publicó entonces sobre este hecho, único en la historia del deporte del automóvil a nivel mundial: Bandama, el rally de lo imposible. El rally con el que tanto había soñado Bertrand, hasta hacerlo realidad, acababa de ganarse su reputación y su nobleza, aunque los coches de rally de la época no estaban lo suficientemente preparados para cumplir con los sueños de grandeza de Jean-Claude Bertrand.

Como la siguiente prueba en el calendario después de Bandama era el Rally de Montecarlo, Bertrand tuvo la genial idea de conectar ambas aventuras y bajar un poco el nivel de exigencia del recorrido, al mismo tiempo que abría el abanico de opciones para participar en una de sus pruebas. Así que, en 1974, al terminar el rally de Bandama, decide crear el primer rally desde la Costa de Marfil hasta la Costa Azul —“abierto a cualquiera y a cualquier cosa”, como él mismo lo definió—.

El 25 de diciembre de 1975, Bertrand reúne en Abidjan a cientos de aventureros sedientos de adrenalina, incluidas varias figuras del mundo de la moto del momento. De buena mañana, gran cantidad de automóviles tradicionales, camionetas, motocicletas y camiones realiza la primera salida en línea de la historia de los raides con destino a la Costa Azul francesa: había nacido el Rally Abidjan-Niza.

El Côte-Côte, como se popularizó, era un rally agotador de más de 8 500 kilómetros, divididos en ocho etapas interminables que, en la primera edición, recorrieron Costa de Marfil, la república Haute-Volta (ahora Burkina Faso), Níger, Argelia y Marruecos. Después de cruzar el Mediterráneo en barco, los competidores hicieron un último tramo, en España, antes de reunirse en la línea de meta, en Niza, el 11 de enero de 1976. La victoria fue para el Range Rover de Prive-Blain.

Para el recorrido de la segunda edición del Côte-Côte, en 1977, Bertrand eligió atravesar el Ténéré. Allí fue, precisamente, donde se perdió Thierry Sabine durante tres días con su Yamaha XT 500 y, después de ser rescatado por el propio Bertrand, comenzó su epopeya particular… A estas alturas, Jean-Claude, que no podía evitar estar en todos los frentes, ya había creado la asociación 5/5 con el fin de organizar cada año, durante cinco años, una carrera legendaria en cada uno de los cinco continentes.

Pero la logística no pudo seguir a este visionario, y la última prueba organizada por Bertrand fue un rally que partió, el 23 de diciembre de 1979, de Aix en Provence y llegó a Toulon, el 11 de enero de 1980, pasando por Argelia y su amado Ténéré. La victoria, por cierto, fue también para el Range de Jacky Prive. Mientras tanto, el Dakar de Sabine iba ya por su segunda edición, que se llevó a cabo del 1 al 23 de enero de ese año.