Revival Cycles: The Revival 140

Como el ser mitológico, esta Confederate resurgió de sus cenizas tras resultar dañada en un accidente. Su nuevo aspecto, imponente y agresivo, la convierte en una auténtica depredadora de la carretera.

El percance no fue grave en exceso, pero sí causó los suficientes daños a la espectacular Confederate Hellcat como para que su dueño se planteara la eterna duda, ¿dejarla tal y como viene de serie o darle un nuevo aspecto? La respuesta la encontró nada más pisar el taller de Revival Cycles, y es que el aroma a máquinas especiales que rezuma por todos los rincones de las instalaciones del constructor californiano es irresistible.

Por si no os suena la moto que se ha utilizado como base de partida, os pongo en antecedentes porque merece la pena. Confederate es una exclusiva marca de motos ubicada en la ciudad de Birmingham, en el estado de Alabama, que lleva veinticinco años fabricando series cortas. Siempre utilizando materiales y tecnologías de vanguardia, pero conservando el propulsor bicilíndrico seña de identidad de la industria norteamericana desde hace casi un siglo.

Alan, el fundador de Revival Cycles, se implicó desde el comienzo en el mayor desafío que hasta ahora ha afrontado su empresa. En este caso, la dificultad no venía desde el punto de vista técnico, sino desde el estético. Los bocetos en papel comenzaron a mezclarse con las imágenes en ordenador, invirtiendo horas y horas en busca de las formas que definirían su nueva creación. Las líneas finales recuerdan la silueta de un ave, y, para no perder el ADN de Revival, se decidió utilizar la lámina de aluminio para confeccionar la carrocería.

Comparándola con la moto de serie, el cambio estético ha sido totalmente radical, destacando el afilado frontal en forma de pico con un foco de Xenon de Audi S8, que sustituye al minimalista faro de la moto original. Debido a estas modificaciones, la instrumentación original dejó paso a un conjunto Motogadget. Continuando por la parte central, encontramos un depósito esculpido en aluminio, cuyas formas se adaptan a la especial geometría del chasis, dando además un mayor volumen a la zona donde se apoyan las rodillas del piloto.

Muy curiosos los dos apéndices asimétricos que sobresalen por debajo del tanque de gasolina, ocultando en el lado izquierdo un radiador de aceite y en el derecho la toma de aire fresco para la admisión. La trabajada parte trasera la componen un subchasis, fabricado en CNC, y un colín de líneas “orgánicas”, que ayuda a ocupar un espacio donde inicialmente no había nada. El asiento colocado sobre esta estructura posee una mínima cantidad de acolchado y se sitúa a una altura superior al de serie.

El escape de serie tapaba parte del motor, un aspecto que iba en contra de la visión que el gurú de Revival tenía sobre esta moto, de modo que lo sustituyeron por un elemento tipo “dos en uno”, fabricado en acero inoxidable. El silencioso y parte de los colectores permanecen ocultos en el interior de una quilla, cuyas formas cuadradas contrastan con las curvas del resto de la carrocería. La tapa de la transmisión primaria, con aperturas en forma de red cortadas con láser, es una muestra más del gran trabajo realizado.

Seguro que a estas alturas os estaréis preguntando de dónde viene el nombre de Revival 140, pues bien, esa cifra coincide con el par máximo que proporciona el propulsor, expresado en unidades imperiales, por supuesto. Sinceramente, no soy muy partidario de transformar motos “únicas” como esta Hellcat, porque es muy complicado conseguir algo diferente en ellas sin caer en el esperpento, pero tengo que reconocer que en este caso se ha acertado de lleno.