Top Motos Oldies but Goldies 2018

  • Moonshine by Hell’s Kitchen Garage

OLD SCHOOL. Y lo pongo en mayúscula porque es lo que se merece esta Bobber bajísima. Cobre y crema, Springer, depósito peanut y conjunto rígido enmarcando un perfecto shovel. Gracias a Hell’s Kitchen Garage, que disparan ideas de todo tipo pero saben dónde está el ajo y, cuando se dedican a crear clásicos, se salen de una forma brutal. Aún se puede innovar, reeditar y romper el pasado, con customizaciones sobre la marca más customizada del mundo, Harley-Davidson.

  • Z900 Suzuka by Japan Legends

Todavía no nos lo podemos creer del todo, pero esta tendencia ha sido vaticinada ya infinidad de veces: las japonesas de los noventa vuelven. Primero, en estricto estado de fábrica, y, en algún tiempo, serán el próximo objetivo de la escena custom mundial. Lo sabemos. El tema es que Ufo Garage y Japan Legends lo han visto mucho antes que nadie, y de ahí el desarrollo-homenaje, en forma de kit, a uno de los iconos de finales del siglo pasado con base Z900: la ZXR Telefónica. Gracias a una cesión por parte de Kawasaki España, vimos una perla del futuro próximo del mundo custom. Una de las más admiradas y una de las que más nos sorprendió en su presentación en primicia en el Oldies.

  • Meteorito 360 by Valtorón

Siguiendo la tendencia, Valtorón vino con su última creación. La Meteorito 360. Un monstruo de dos tiempos que pudimos disfrutar en su peana de exposición… y en nuestro óvalo rompiendo esquemas. Coger una moto de un nivel altísimo de customización y meterte a derrapar con ella no es para cualquiera, solo para enfermos como los hermanos de Valtorón. En el siguiente número, podremos disfrutar de un reportaje completo.

  • Brough Superior by Ton-Up

Los chicos de Ton-Up Garage, de Portugal, vinieron con varias máquinas y con una joya de orfebrería motociclística como pocas. La nueva edición de una de las motos más veneradas en el planeta y de la que son distribuidores, la primera moto de serie en conseguir pasar la barrera de las cien millas por hora, allá por los años veinte. Ahora, de la mano de Mark Upham y Thierry Henriette (Boxer Design), pudimos mirarla con calma, tocar sus materiales nobles y hasta nos la encendieron. ¡Bienvenida de nuevo!

  • XSR700 Yard Built by Russell Motorcycles

No podía faltar el proyecto Yard Built de Russell. Pudimos verla, en el W&W’18, correr la Punk’s Peak a todo gas con ese diseño que a nadie deja indiferente, un monocasco depósito-colín pintado en azules y amarillo que nos deja una naked vintage preciosa, fresca e innovadora.

  • BMW Rock Liberty Customs

¿Queréis una moto para el Gentleman’s Ride? Creo que la última creación de Rock Liberty Customs os puede servir perfectamente. Con base Boxer, se han combinado en el asiento un precioso verde inglés y un cuero marrón que se prolonga hacia la pipa de dirección, simulando las antiguas maneras de sujetar un depósito. Guardabarros altos, para que no se nos acumule el barro, y cromados, con los que tuvimos que ponernos las gafas de sol, si no era imposible admirar una verdadera vintage.

  • Di Traverso by XTR Pepo

En el stand de Irons Cafe Racer, vimos simplicidad de XTR. Con una base Mash Five Hundred, Pepo desarrolló su magia. Siempre inspirado en la competición, sea cual sea su base, nos aleccionó one more time con el “menos es más”. Microcolín Tracker y depósito redondito. Buen equipo de suspensiones y la altura correcta para convertir a la mayor de las Mash en un juguete, que sabemos que tiene que ir, simplemente, de puro (por no decir puto) lujo.

  • Penélope by Dragon’s Motorcycles

La bestia, es que no podemos decir otra cosa. Una moto para hombres. Líneas perfectas y detalles que enaltecen el trabajo de Dragon’s Motorcycles. Encajada en un sitio preferente en el stand de BMW, creó mucha expectación, más aún cuando le dieron al botón mágico y pudimos escuchar ese cuatro cilindros transversal gritando por todo el Oldies. Grandísimo trabajo.

  • RS100 Scrambler by Voodoo Garage

Estos chicos saben. Su RS100 Scrambler es a simple vista una moto sencilla, pero con un trabajo de proporciones y detallismo excelente. Sus escapes trazados por encima de los cilindros y su elevación del suelo nos dicen claramente que esta moto es de campo. Su colín minúsculo clavado, en un perfecto ángulo hacia el depósito, nos dejó felices de volver a ver los trabajos de este taller, que ha conseguido abrirse un hueco en la escena.

  • XR1R by Bott Power

¿Custom o preparación? Qué más da. Bott Power nos trajo su XR1R Special. La versión más elevada de la XR1. Una pieza de absoluta competición para la calle. Hermana pequeña de la versión Pikes Peak, que os recordamos que se clasificó en la cuarta posición general en la edición del año pasado de la subida en cuesta más famosa del mundo. Un logro alucinante para esta pequeña, pero matona, ingeniería valenciana. Felicidades una vez más.

  • Ovun by Ufo Garage

La vimos en el último número de Revival y pudimos tocarla en el Oldies. Esta Neo Bobber fabricada por Ufo Garage se tostó al sol madrileño sin inmutarse. Cientos de miradas hacia su acabado notail y sorpresa al ver que no salían dos colectores del motor, sino tres, puesto que su base es una Thunderbird 900, cuidada al máximo por las expertas manos de Efraón Triana.

  • O2O by Bolt Motor Co.

Creo que mejor sería callarme. Ya lo dije casi todo de esta maravilla en el número 28 y muchas eran las ganas de verla en directo y poder sentir todo el trabajo implícito en una transformación de primer nivel. Sin duda, la escena crece y mejora sin parar. Bolt ha crecido a un ritmo acelerado pero con control. Sus últimas unidades son reposteadas por los grandes blogs en todo el mundo. Por suerte, tuvimos la exclusiva en nuestras páginas.

  • Drago by Kacerwagen

Cuando nos enteramos de que Chus quería customizar una NC700 de Honda, nos llevamos las manos a la cabeza. Nadie pensó que se podría sacar algo “decente” con una base tan complicada. Su chasis es más raro que una lechuga embarazada, pero… ¡bum! Kacerwagen creó un body de la nada y un asiento que se prolonga hasta la pipa de dirección y que esconde el tapón de gasolina en su interior, accesible mediante una cremallera. ¿Quién dijo miedo? Arte pop, colores vivos y una resolución perfecta. La moto que Andy Warhol querría.

  • Mugen Power by Voodoo Garage

La segunda unidad que trajeron los chicos de Voodoo Garage no es una de sus últimas unidades, pero nunca defrauda. Partiendo de una CB750, han conseguido imprimir un look totalmente de carreras. Cambiaron suspensiones, depósito y colín con un gusto extremo. Es verla y pedir que abran un circuito de asfalto a punta de pistola. Te dice en voz baja: “—Sube, sube, que iremos a tocar rodilla, tonto…”

  • Street Tracker by The Foundry MC

The Foundry MC vino con su famosa BMW K75 de inspiración Tracker. Otra bestia inmensa e imponente con la que nos hubiese gustado darnos una vuelta en el óvalo, aunque a su dueño tal vez no le hubiese gustado la idea. Aun así, impuso su porte y no dejó a nadie sin su cara de: “Esto no sé qué es pero quiero una igual”. Sus tacos puros y una pintada que nos recuerda a la serie M de BMW dieron una nota de color y extreme al Oldies.

  • Bolt #26 by Bolt Motor Company

Miles de Boxers customizados por el mundo dan fe de que estamos ante una buena base. La serie R de BMW ha calado hondo en nuestro imaginario Cafe Racer y Bolt no es menos. Ellos han usado, en este caso, una de las más vilipendiadas Boxers de la historia, la serie que comprendía las R45 y las R65, acusadas de poca potencia y de ser las que acabaron con las líneas clásicas de la anterior serie R. Su depósito era anguloso y su colín más feo que una pelea a machete en un ascensor. Pero, claro, siempre llega un magnífico customizador y nos enseña que no hay base de la que no se pueda sacar una bonita, sencilla y pintona moto, como la que tenemos aquí.

  • Valvoline Edition by Hell’s Kitchen Garage

Y por eso os decíamos que Hell’s Kitchen toca todos los palos, porque del Old School nos vamos a una de las bases más exitosas de BMW. Con base Nine T y con una pintada, que en este caso lo es casi todo, vemos una Racer patrocinada por Valvoline. Podría haber escogido cualquier marca de ese estilo, el resultado hubiese sido el mismo; inspiración en la competición y acabado perfecto. Otra cosa es que le acabes poniendo un colín excelentemente seleccionado y el conjunto termine ganando muchos enteros. Profesionalidad ante todo. Buen gusto.