Triumph Fast Racer by TCD Moscow

Siempre intentamos traeros motos frescas, ideas nuevas. Por suerte, no está todo inventado y la superficie visible de la escena aún sigue sorprendiéndonos, ya sea por sus formas o por sus procedencias, a las que —por la distancia o el desconocimiento— no prestamos suficiente atención.

TCD, o Timokhin Custom Design, es un taller con ya cierta experiencia en su garaje. Hemos visto pasar por sus manos Vespas, TMax, Ducatis, BMW, japonesas… casi todas ellas con un trabajo en chapa de aluminio muy importante. Y, como no podía ser de otra manera, le llegó la hora de tocar una Triumph. Estamos ante un encargo de un cliente de TCD estrechamente relacionado con el mundo de la aviación.

La base usada, en este caso, es una Thruxton 900. Evidentemente, si eres piloto de aviación, te gusta la velocidad, y si te gusta la velocidad, te gusta la competición. La unidad ha recibido una remodelación estética y una mejora en todos sus aspectos técnicos.

En el plano estético, TCD construyó la cúpula, el depósito y el colín. Nos llama la atención el perfecto decalaje que existe en las medidas de las tres piezas, con una cúpula masiva y adelantada que esconde un depósito y un colín, que sigue la línea descendente del depósito para morir afilado justo encima del eje de la rueda trasera.

Sin duda, la parte más llamativa de la moto es su parte frontal. Con una rejilla negra que esconde la luz, parece como si el pico del Concorde hubiese sido cortado y le hubiesen puesto un neumático de diecisiete pulgadas con una invertida debajo. Tiene una forma muy peculiar que nos recuerda desde la aleta de algún clásico americano de cuatro ruedas hasta esos primeros aviones a reacción con esas “bocas” para aspirar todo el aire que necesitaban.

Todo ello va pintado en un rojo caramelo, con el dorsal y el nombre de la moto, Fast Racer. Y lo de Racer viene porque su propietario la usa para hacer algunas carreras locales. Dado este caso, TCD tuvo que aplicar una mejora en la parte baja de la moto, en el performance.

Se eliminaron los dobles amortiguadores traseros para crear un sistema Cantilever de monoamortiguador que firma Kayaba. La horquilla es una Marzocchi con cartuchos Andreani; discos de 320 mm y pinzas de freno Brembo. Todo ello para unas llantas de 17 pulgadas de radios (un acierto). Lleva una bomba de gasolina de más caudal y todo lo gestiona un Power Commander. Entregan en total una potencia de más de 70 CV a la rueda y más de 70 Nm.

Tiene luces led delante y detrás, donde los intermitentes están integrados en la misma luz de freno; retrovisores minimalistas; matrícula en la rueda y unos escapes que parece que deben oírse desde Polonia. Con todo ello, consiguieron un cuarto puesto en el Custom & Tuning Show de 2016, en San Petersburgo.

Qué más da si tiene ruedas o va por el aire, lo que cuenta es jugarte la vida con lo primero que pilles. Si encima está perfectamente modificada y con un look tan estridente como el que vemos, mejor que mejor.