Tamarit Motorcycles — Custom desde Valencia
Publicado: abril 2026 · Actualizado: abril 2026
Desde un pequeño taller en Valencia, Tamarit Motorcycles ha conseguido algo que muy pocos talleres custom logran: que cualquier persona con una Triumph en el garaje pueda transformarla sin vender un riñón ni esperar ocho meses. ¿Su secreto? Kits. Kits diseñados con obsesión, fabricados en España y enviados a más de cuarenta países.
Valencia como capital Triumph
Quim Tamarit fundó el taller en 2014 con una Triumph Bonneville T100 y una idea que parecía descabellada: vender piezas custom por internet para que la gente las montara en casa. En aquel momento, el mundo custom se basaba en un modelo de taller cerrado — tú llevas la moto, el constructor trabaja durante meses y tú pagas al final. Tamarit le dio la vuelta a todo eso.
Empezó diseñando un colín trasero para la Bonneville. Lo fabricó, lo fotografió con buena luz, lo subió a la web y esperó. El primer pedido llegó de Alemania. El segundo de Francia. El tercero de un tío en Texas que no encontraba nada parecido en todo Estados Unidos. En tres meses agotó el primer lote. Y entendió que tenía algo entre manos.
El modelo de negocio que cambió las reglas
Lo que diferencia a Tamarit de talleres como Cafe Racer Dreams o Lord Drake no es la calidad — es la accesibilidad. CRD te hace una moto única por veinte mil euros. Tamarit te vende un kit de transformación completo por dos mil quinientos que puedes montar tú mismo un sábado por la tarde con un juego de llaves Allen y un poco de paciencia.
¿El resultado es igual de impresionante que una preparación a medida? No. Pero es el noventa por ciento del camino por una décima parte del precio. Y para la inmensa mayoría de entusiastas que no tienen presupuesto de jeque árabe, esa ecuación es imbatible. Han democratizado un mundo que antes estaba reservado a los que podían permitirse el lujo de esperar y pagar.
Catálogo: más de doscientas referencias
Arrancaron con un colín. Hoy tienen más de doscientas piezas en catálogo. Asientos completos con espuma de alta densidad y cuero cosido a mano en el taller de Valencia. Depósitos de fibra de vidrio con formas que van del café racer clásico al scrambler contemporáneo. Guardabarros, soportes de faro, estriberas, guñadores LED homologables, escapes de acero inoxidable con sonido grave y profundo.
Cada pieza pasa por un control de calidad que incluye prueba de montaje real sobre la moto. No venden nada que no hayan montado primero ellos mismos. Eso significa que cuando recibes el paquete en casa y sacas el asiento de su caja, sabes que encaja. Sin sorpresas. Sin llamar desesperado preguntando por qué los agujeros no coinciden con los del bastidor. Encaja porque alguien en Valencia ya verificó que encajara.
El taller de transformaciones completas
Aunque los kits son su producto estrella, Tamarit también hace transformaciones completas en su taller. Llevas tu Triumph — Bonneville, Thruxton, Street Twin, Speed Twin — y ellos la convierten en otra cosa. El proceso dura entre cuatro y ocho semanas, dependiendo del alcance.
Hemos visto pasar por allí Bonnevilles que entraron siendo motos de concesionario genéricas y salieron pareciendo prototipos de Milán. La transformación es radical pero reversible — si algún día quieres volver al estado original, puedes hacerlo. Ese detalle dice mucho sobre cómo piensan: no destruyen la moto, la reinterpretan.
Cuarenta países y contando
La web de Tamarit vende en inglés, español y francés. Los paquetes salen de Valencia hacia destinos que incluyen Japón, Australia, Brasil, Canadá y la mayor parte de Europa. En Alemania tienen una comunidad especialmente activa — los alemanes, que son metódicos hasta para elegir el desayuno, han encontrado en los kits de Tamarit exactamente lo que buscaban: instrucciones claras, piezas que cumplen tolerancias y un resultado predecible.
En Oldies But Goldies coincidimos con clientes de Tamarit que venían de Sevilla, Bilbao y hasta de París solo para conocer en persona las motos que habían visto online. Cuando le preguntas a cualquiera de ellos qué es lo que más valoran, la respuesta se repite: "Que funciona. Compras, montas y funciona."
Lo que Tamarit enseñó al sector
Antes de Tamarit, la idea de vender piezas custom por internet se consideraba arriesgada. ¿Cómo vendes algo que necesita encajar perfectamente en una moto sin ver la moto? ¿Cómo generas confianza cuando el cliente está a cuatro mil kilómetros y no puede tocar la pieza antes de comprar?
Con fotografías impecables, vídeos de montaje detallados, atención al cliente que responde en menos de veinticuatro horas y una política de devolución sin preguntas. Suena básico, pero en el mundo del custom — donde muchos talleres ni siquiera tienen web — fue toda una lección para el sector.
Hoy hay decenas de pequeños fabricantes que han copiado el modelo Tamarit. Y eso está bien. Cuantas más opciones tenga la gente para personalizar su moto sin hipotecarse, mejor le va a la escena entera.
Visitar el taller de Valencia
El taller de Tamarit no parece un taller de motos. Parece un estudio de diseño — paredes blancas, iluminación estudiada, motos terminadas expuestas como si fueran piezas de galería. Y en el fondo, la zona de trabajo real: soldadoras, fresadoras, máquinas de coser cuero y tres personas que se mueven con la precisión de un relojero suizo y la velocidad de quien lleva años repitiendo los mismos gestos hasta perfeccionarlos.
Si pasas por Valencia y quieres visitarlos, escribe antes. Atienden con cita previa y te dedican todo el tiempo que necesites — te enseñan las motos en proceso, te explican cada pieza del catálogo y, si traes tu Triumph, te hacen un presupuesto personalizado en el momento. Merece la pena el viaje. Y de paso, aprovecha para leer qué hace diferente a CRD en Madrid o a Rua Machines en Portugal — cada taller tiene su propio ADN. Descubre todos en nuestra guía de constructores ibéricos.