OBG Rewind 2018–2022: Seis ediciones, seis historias
Publicado: abril 2026 04 · Actualizado: abril 2026
Seis ediciones en seis años. Seis escenarios diferentes. Cientos de motos, miles de visitantes y una colección de historias que podrían llenar un libro. Este es el resumen de lo que pasó en Oldies But Goldies desde aquella primera fiesta en el Museo del Ferrocarril hasta la última edición en Revival Café.
2018: El Autocine y la lluvia que no importó
Después de Las Ventas en 2017, necesitábamos un escenario que ofreciera algo diferente. El Autocine Madrid RACE tenía lo que buscábamos: espacio abierto, pantalla gigante para proyecciones y una estética americana de los años cincuenta que encajaba perfectamente con las motos clásicas.
Llovió. No una llovizna amable — llovió como si Madrid quisiera probar nuestra determinación. ¿Sabéis qué pasó? La gente vino igual. Los constructores sacaron plásticos de no se sabe dónde para cubrir las motos, alguien montó un toldo con cuatro palos y una lona de obra, y la cerveza siguió corriendo como si el diluvio fuera un efecto especial que habíamos contratado para darle ambiente. Ese día aprendimos algo sobre nuestra comunidad: no son visitantes de buen tiempo. Son moteros de verdad.
2019: Revival Café abre sus puertas
Dos mil diecinueve fue el año del cambio de rumbo. Abrimos Revival Café en la Calle General Álvarez de Castro 26, en pleno Chamberí. Un local pequeño, con personalidad, donde el café sabe a taller y las paredes están cubiertas de fotografías de motores y herramientas vintage.
La cuarta edición de OBG se celebró allí. ¿Más pequeña que Las Ventas? Sin duda. ¿Más íntima? Absolutamente. Las motos estaban tan cerca que podías ver los detalles de cada soldadura. Los constructores charlaban con los visitantes como si estuvieran en su propio salón. Y al final de la noche, alguien sacó una guitarra y acabamos cantando hasta que los vecinos empezaron a quejarse. Ese es el espíritu que queríamos.
2020: El año que no fue
La pandemia canceló todo. Todo. Eventos, talleres, rodadas, reuniones. El mundo del motor custom se quedó confinado en Instagram. Durante seis meses, la única forma de ver motos nuevas era a través de una pantalla.
Pero pasó algo inesperado. Los constructores, encerrados en sus talleres sin pedidos, empezaron a construir sus propios proyectos personales. Sin plazos, sin clientes, sin presupuesto definido. Solo ellos y la moto que siempre quisieron hacer. Cuando la situación mejoró, la escena explotó con máquinas que nunca habrían existido sin esos meses de silencio forzado.
2021: La vuelta, pequeña pero intensa
Volvimos a Revival Café con aforo reducido. Solo treinta motos cuidadosamente seleccionadas en vez de las cien habituales, y un público que necesitaba reservar con antelación para entrar. Mascarillas que se bajaban cada vez que alguien necesitaba oler gasolina — que era cada cinco minutos.
Fue la edición más emotiva. Había gente que no se había visto en dos años. Abrazos largos, conversaciones interminables, esa sensación de "por fin estamos aquí otra vez." Y las motos. Las motos de 2020 — las que nacieron del confinamiento — eran de otro nivel. Sin prisas, sin compromisos comerciales, cada una era exactamente lo que su constructor quería que fuera.
2022: La edición de la madurez
La sexta y última edición hasta la fecha volvió a Revival Café con fuerza renovada. Ya no hacía falta explicar qué era Oldies But Goldies — la gente lo sabía. Vinieron familias con niños, parejas en su primera cita, jubilados que montaban en Montesa cuando Franco todavía estaba vivo y chavales de veinte años con camisetas de Supreme que nunca habían tocado un carburador.
Esa mezcla es lo que nos enorgullece. OBG nunca fue un evento exclusivo para entendidos. Siempre fue una fiesta abierta donde cualquiera podía entrar, ver motos increíbles, escuchar buena música y entender por qué alguien dedica cientos de horas a transformar una máquina que podría comprar nueva en un concesionario.
Lo que aprendimos en seis ediciones
Primera lección: el escenario importa más de lo que piensas. No es lo mismo ver una café racer en un aparcamiento que verla bajo los arcos de Las Ventas o junto a una locomotora del siglo XIX. El contexto eleva la experiencia.
Segunda: la comunidad no se fabrica. Se construye encuentro a encuentro, cerveza a cerveza, historia a historia. Los constructores que vinieron a la primera edición siguen viniendo. Los visitantes que descubrieron el custom en OBG ahora tienen sus propios proyectos en el garaje.
Tercera: no hace falta ser grande para ser bueno. Las ediciones en Revival Café fueron más pequeñas que Las Ventas, pero la intensidad fue mayor. A veces treinta motos bien elegidas y un público que sabe lo que mira valen más que cien máquinas en un pabellón de feria.
¿Habrá más?
¿Vamos a hacer otra edición? Es la pregunta que nos hacen cada semana en redes sociales. La respuesta corta: sí. La respuesta larga: cuando tengamos el escenario adecuado, el momento justo y la certeza de que podemos superar lo que ya hicimos. No queremos repetir — queremos mejorar. Y mejorar después de seis ediciones que fueron de menos a más requiere paciencia y ambición a partes iguales.
Mientras tanto, seguimos en Revival Café contando historias. Pasa cuando quieras — la puerta está abierta y el café está recién hecho.
Los números que no cuentan la historia
Podríamos darte cifras. Cuántas motos expusimos en total, cuántos visitantes pasaron por las puertas, cuántos litros de cerveza se sirvieron. Pero los números no capturan lo que realmente importa. No capturan la cara de un padre explicándole a su hijo de ocho años cómo funciona un carburador mientras señala una Honda CB550. No capturan el momento en que un constructor ve su moto terminada por primera vez bajo las luces del evento y se le quiebra la voz.
Tampoco capturan las tres de la mañana del domingo, cuando ya se han ido todos los visitantes y quedamos los organizadores desmontando mesas mientras suena AC/DC en un altavoz con la batería a punto de morir. Esos momentos son los que hacen que volvamos a hacerlo cada año. No por los números — por las historias.
Lo que viene después
El futuro de Oldies But Goldies no está decidido. Sabemos que queremos volver. Sabemos que el formato funciona. Sabemos que la comunidad está ahí, esperando. Lo que no sabemos aún es dónde ni cuándo. Pero si hay algo que estas seis ediciones nos enseñaron es que cuando el momento llega, lo sabes. Y cuando lo sepamos, seréis los primeros en enteraros.
Una cosa es segura: el espíritu no ha cambiado. Seguimos creyendo en lo mismo que cuando montamos la primera edición en el Museo del Ferrocarril — que las motos hechas a mano merecen un escenario, que la comunidad necesita un punto de encuentro y que Madrid puede ser la capital del custom ibérico. Seis ediciones después, con lluvia, pandemia y todo lo demás, seguimos aquí. Y eso, en este mundo de proyectos que duran dos temporadas, ya es una victoria en sí misma. Una victoria que sabe a gasolina, a cerveza artesanal y a conversaciones que duran hasta que el camarero nos echa.
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